1. Ecos del 48°
Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara
Pbro. Prisciliano Hernández Chávez, C.O.R.C.
El Santo Padre Juan Pablo II convocó a la Iglesia el
25 de junio del Año Jubilar 2000 desde Roma para celebrar el Congreso
Eucarístico Internacional en Guadalajara, México, en el mes de octubre del
2004.
Se ha cumplido del
Domingo 10 al Domingo 17. El lema, -cuyo logo
enmarcado en azul añil intenso en cuyo centro se ubica el pan eucarístico
del cual procede una llama de rojo encendido y amarillo claro acogiendo el
color blanco mínimo y que reza La Eucaristía, Luz y Vida del
Nuevo Milenio-, fue el vértice de las
reflexiones, de las celebraciones y del renovado compromiso evangelizador.
La Ciudad calle a calle, se tapizó de las imágenes del Cristo Sacerdote de
la Cena de Juan de Juanes y del Papa Juan Pablo II mostrando el Cuerpo
Eucarístico del Señor. El tañer entusiasta de campanas anunciaron a la
Ciudad y a la Arquidiócesis de Guadalajara la gran alegría del Congreso;
cimbraron el alma y el corazón; con sus voces insistentes, dieron la
bienvenida a 15 mil asistentes delegados no mexicanos de 90 países - el
total fue de 16 493 registrados-, 35 cardenales, obispos- en número de
250, sacerdotes más de 2000 de los cuatro puntos cardinales, fieles laicos
jóvenes y de las variadas edades y condiciones sociales, principalmente
hombres y mujeres de una fe sencilla, devota y solidaria. Abrieron la casa
y el corazón miles de hermanos para recibirnos al igual que voluntarios en
número de mil seiscientos en su mayoría jóvenes (80% ) amantes de la
Eucaristía, nos ofrecieron oportunas indicaciones y refrigerios.
Quinientas casullas, 2000 estolas bordadas un año antes por las Hermanas
de la Orden de Santo Domingo, solemnemente dignas en su elegante
sencillez, aunados a los cálices y copones de plata, los misales,
devocionarios y programas de buena factura, constituyeron el ajuar de
nuestras celebraciones. El mundo tuvo acceso a través de diversos canales
televisivos, de agencias eclesiales como el Observador (de Querétaro)
hermanado con Zenit, Fides, EWTN y otras, con la modernidad del
Internet. El Arzobispado de
Guadalajara tuvo- tiene su propio sitio en la red:
www.congresoeucarístico.org.
El servicio médico y su logística fue coordinada por la Mutual del
Clero, oportunos y eficaces tanto en la Magna Sala de la Expo-Guadalajara
en donde se llevaron a cabo la exposiciones de los Delegados de los Cinco
Continentes al igual que las Catequesis magistrales y algunas
celebraciones litúrgicas, como la Eucaristía y el rezo de Laudes.
El Santo Padre Juan Pablo II se hizo
presente no sólo por su delegado el Cardenal Jozeph Tomko, sino a través
de la imagen satelital en tiempo real en la apertura del Congreso y en su
conclusión que suscitó respuestas emocionadas en el lenguaje bello de la
multitud unida en un solo Señor, una sola fe, un solo Dios y Padre , o por
medio de su encíclica sobre la Eucaristía -“Ecclesia de
Eucaristía”-multicitada y verdadera carta magna del Congreso, pero sobre
todo, a través de su entrega luminosa, como pan partido para los demás
unido a Cristo en su pasión, como testigo de la resurrección, como icono
de la eucaristía, luz para el tercer milenio; nos reveló quién es Jesús de
Nazaret el Cristo de la fe, presente inmolado y glorificado en la carne y
en la sangre sacramentales por el amor llevado al extremo del amor humilde
del Calvario. Nos presidió en la fe del testigo elocuente, por su
esperanza y por su caridad pastoral. Lo que el Papa ha gustado, ha
contemplado, ha tocado acerca del Verbo, Palabra y Sacramento, Pan de la
Vida donado por el Padre, nos ha sido entregado por quien cumple en carne
viva el anhelo de Jesús expresado por san Agustín, eco del diálogo entre
Cristo Resucitado y un Simón Pedro, convertido: si me amas,
apacienta; lo infinito del amor
donado en la finitud del fragmento.
Después de las palabras de bienvenida y
de introducción del Arzobispo Cardenal anfitrión, alma y director de la
realización del Congreso Juan Sandoval Iñiguez, quien consideró este
acontecimiento como un “verdadero kairós que Cristo
misericordiosamente nos brinda” y nos
invitó a ser los primeros contempladores del rostro de Cristo, cada
Relator de Continente o Subcontinente, nos ofreció su diagnóstico concreto
de luces, de sombras y de desafíos el lunes 11 bajo el epígrafe “Queremos
ver tu Rostro, Señor” y al final de cada relación se ponían de pie las
respectivas delegaciones, acogidas con el afecto entusiasta de quien
recibe a sus hermanos.
Por África, S.E.R. Mons. Jean Baptiste
Kpiele Somé, Obispo de Diébougou desde hace 36 años, viviendo en Burquina
Faso, hizo un diagnóstico sincero y valiente de la realidad social y
religiosa de su Continente, de la eucaristía como fuente de alegría, de
paz , de fraternidad, de santidad personal o comunitaria o de encuentro
meramente social con peligros de sincretismo religioso; señaló el gran
respeto por el cuerpo humano y recordó las bellas palabras de San Agustín:
“Recibid esto que sois: el cuerpo de Cristo, para volveros esto
que habéis recibido: el cuerpo de Cristo”;
pero deploró el que por el influjo de los medios de comunicación el cuerpo
no sea visto como realidad sagrada y respetable. Señaló el gran aprecio
por la tradición oral en referencia a la Palabra de Dios. Para los
africanos es cercano el sentido del sacrificio eucarístico al igual que su
inteligencia como banquete de comunión, porque saben que no existe
sacrificio religioso sin el banquete sagrado de comunión.
Por Asia, habló el Arzobispo de Zamboanga,
Filipinas, Mons. Carmelo Morelos. Después de contextualizar el continente
asiático como el más extenso en territorio y población como retrato de lo
mejor y de lo peor, cuya realidad cristiana es muy pequeña de cerca del
2-3% de la población, sensibiliza a la gran tarea que se tiene por delante
según el mandato de Cristo: “hagan esto en memoria mía”
unido al “por ustedes y por
todos”. Con acento profético señaló:
“una sombra no es una negación de esperanza, sino una prueba de
esperanza”… “Para la mayoría de la gente de Asia, el rostro de Cristo
puede ser contemplado únicamente en el testimonio de la vida de la
comunidad cristiana”. Lamentó la
brecha entre ricos y pobres y los conatos de violencia alarmante, familias
destruidas por la migración económica. Consideró que la Eucaristía se
vuelve un punto central para la unidad global, pues en este sacramento las
barreras no existen. La pérdida de la tradición ha generado una sociedad
secularizada. Cuando se celebra la Eucaristía, se reconoce que la creación
está llena de sentido. Recordó a la Virgen de Guadalupe y expresó el deseo
de las Iglesias de Asia, de identificarse con San Juan Diego, “xocoyotzin”,
el más pequeño de sus hijos.
Por Oceanía, expuso Mons. Barry Hickey,
Arzobispo de Perth, Australia, de estilo telegráfico: Oceanía porque es un
enjambre de países unidos entre sí por el Océano Pacífico, con cientos de
idiomas, en los cuales coexiste lo viejo con lo nuevo, lo tradicional con
lo moderno, con pueblos provenientes de Europa y de habitantes nativos.
Los une la fe en Jesucristo, presente como el Señor Eucarístico. Concluyó
con unas palabras del Sínodo de Oceanía celebrado en Roma (1998):”La
generación cristiana actual, está llamada y es enviada a llevar a cabo una
Nueva Evangelización entre los pueblos de Oceanía, como una proclamación
fresca de la verdad eterna, evocada por el símbolo de la Cruz del Sur”.
El Cardenal Arzobispo de Sevilla Carlos Amigo Vallejo lo hizo por
Europa de modo magistral y elocuente, así en este diagnóstico como en su
Catequesis- Conferencia del Viernes, el cual en ambas ocasiones fue
clamorosamente aplaudido intermitentemente. Valdría la pena leer ambos
trabajos completos por su realismo, por su fe y esperanza emocionadas en
la Eucaristía ante la Europa que pasa por su crisis epocal. El secreto de
la esperanza es mirar más a Cristo, más a la llamada que a la dificultad,
más a la esperanza que al desánimo. Acudir más a la Virgen María, pues
ella tiene su lámpara encendida con el mejor aceite de la fe.
El Cardenal Bernard Law, analizó la situación de Estados Unidos y
Canadá. Existe la participación activa y conciente en la liturgia, el
acrecentamiento de la adoración eucarística sobre todo entre los jóvenes,
aunque se da el decrecimiento en la asistencia a la misa dominical y la
presunción del derecho de comulgar sin el debido discernimiento de la
situación personal, abusos litúrgicos por ignorancia teológica y
catequética.
Finalmente, por América Latina y el Caribe expuso Mons. Emilio Carlos
Berlie Belaunzarán, Arzobispo de Yucatán: después de una introducción y
del análisis de los Documentos de la CELAM y del Magisterio del Papa Juan
Pablo II en sus vertientes eucarísticas, enumeró las luces y las sombras;
aumento de las comuniones, equipos litúrgicos, monaguillos, ministros
extraordinarios, el fervor eucarístico de los emigrantes, la adoración del
Santísimo, la fiesta del Corpus, el jubileo de las Cuarenta horas, el
magisterio papal y episcopal sobre temas eucarísticos que han dado sus
abundantes frutos; por el contrario las sombras: la minimización del
carácter sacrificial de la misa, arbitrariedades litúrgicas, abandono de
la praxis sacramental entre las nuevas generaciones, ausencia de
inculturación, omisión de formas tradicionales de culto eucarístico, la
inexistencia del lazo entre eucaristía y caridad.
Ya por la noche en la Explanada del
Instituto Cultural Cabañas, en otro tiempo Hospicio bajo el patrocinio de
la Iglesia de Guadalajara, se tuvo la Concelebración Eucarística,
presidida por el Cardenal Cláudio Hummes, Arzobispo de São Paulo. Afirmó
que Guadalajara, México, se convirtió en el altar del mundo.
El Cardenal pidió a Dios que los frutos de este Congreso Eucarístico
Internacional tenga los preciosos frutos de la renovación eclesial,
comunión y misión para toda la Iglesia Universal por la intercesión de
Nuestra Señora de Zapopan. Terminada la Concelebración, el Cardenal Juan
Sandoval Iñiguez renovó la consagración de la arquidiócesis a la Virgen de
Zapopan quien estuvo presente en el nacimiento de la fe de esta vigorosa y
martirial Iglesia Particular de Guadalajara. Acto seguido la venerada
imagen fue llevada con júbilo a la Catedral Metropolitana.
Con la liturgia solemne, decorosa y
sentida, acompasada con la imagen de la Santísima Virgen María, Mujer
Eucarística, el pueblo espontáneo e intuitivo, fiel a la ortodoxia y
anhelante de la ortopraxis, acogió en olor de multitudes el misterio de la
belleza, con cantos, aclamaciones y lágrimas; éste fue el broche de oro de
esta larga jornada, aurora del día siguiente, 12 de Octubre, día de la fe:
peregrinación de cinco kilómetros a la Basílica de Zapopan, Casa de Maria
y de sus hijos, en cifras de los expertos, superaron los cuatro millones.
Misa en la Plaza- Atrio de las Américas de Zapopan (municipio conurbado de
Guadalajara). El sol encendido y llameante. Los Cinco continentes
representados, cardenales, obispos, presbíteros, religiosas, familias. El
Cardenal Juan Sandoval Iñiguez habló de la proeza de Fray Antonio de
Segovia, de la conversión de los indios cazcanes y de cómo Maria nos
acerca a Cristo en la Eucaristía: “Madre de Dios y Madre
nuestra, haz que nos unamos a ti en la celebración de la Eucaristía”.
Aplausos, cantos, lágrimas a golpe de corazón, la salve
ante María “el primer tabernáculo de la Historia”. Se nos dio la bendición
con la Imagen de manos del Cardenal Iñiguez flanqueado por los Cardenales
Tomko y Rivera Carrera, Arzobispo de México. Por la tarde, algunos
Cardenales, Sandoval, Amigo Vallejo y Juozas Andrys Backis, visitan a los
enfermos y recuerdan que el mensaje de Cristo es el mismo de las
bienaventuranzas. Obispos en número de ocho, visitaron a los presos, como
Czeslaw Koson, Armando Ochoa, o Fernando Sáenz Lacalle, pues Jesús también
estuvo preso. Catequesis en las parroquias y en los centros lingüísticos,
Santo Rosario viviente… La Eucaristía se hace vida y se prolonga en la
oración mariana por excelencia.
El miércoles 13, el tema que recorre transversalmente la jornada: “La
Eucaristía, misterio de comunión y de misión. El Cardenal Francis Arinze,
Presidente de la Congregación para el culto y la disciplina de los
Sacramentos, presidió la Concelebración Eucarística y en su homilía
presentó el misterio eucarístico como misterio de comunión y fuente de
misión activa por Cristo. Es la que hace posible que los mártires den su
vida por Jesús y los misioneros vayan a tierras lejanas para proclamar a
Cristo; fortalece a las vírgenes en su amor consagrado, hace que los
sacerdotes gasten su vida para que Cristo sea conocido, para que los
esposos vivan su relación esponsalicia de forma ejemplar, para que los
jóvenes sean centinelas de la aurora, nos enseña cómo lavar los pies de
los demás, cómo ejercitar la solidaridad entre los pobres y necesitados,
cómo edificar comunidades en el perdón y en la superación de divisiones,
cómo es posible la armonía social y la mutua aceptación.
El Cardenarl Meter Kodwo Appiah Tukson, Arzobispo de Cape Coast,
Gahana, el Cardenal de los seis idiomas, nos ofreció una catequesis en la
cual indicó cómo los africanos de Ghana comprenden la fe en la presencia
real del Señor en la Eucaristía por su comprensión del valor sacrificial
en su propia cultura.
En el Templo Expiatorio de Guadalajara,
de estilo neogótico bello, con vitrales modernistas de artistas franceses,
se llevo a cabo la reunión mundial de la Federación de la Acción Católica,
después de la elección de su nuevo presidente del Consejo Enrique Badía,
presidió la Eucaristía el Delgado Papal Jozeph Tomko y pidió a los
adoradores de noche y testigos del día
el ir más allá de lo ritual y de la
obligación para asumir compromisos de apoyo al prójimo en armonía con
Cristo y la creación. Suman en el mundo cerca de cuatro millones. Por la
noche se tuvo la adoración del Santísimo en las parroquias y centros
lingüísticos. En diversos puntos de la Ciudad se tuvieron actos culturales
de tipo catequético y artístico, como una obra de teatro La
Eucaristía, Regalo de Dios, dentro
del marco de Historia de la Salvación, puesto el acento en la teología de
la alianza, escenificada en la Plaza de la Universidad .
El jueves 14 se inició la Asamblea
Plenaria en el magno auditorio de la Expo-Guadalajara con el rezo de
Laudes presidido por el Cardenal de Tegucigalpa, Honduras, Oscar Andrés
Rodríguez Madariaga; después de la lectio brevis
exhortó a los padres a educar a sus hijos en la oración. El hogar, como
escuela de oración. La Eucaristía fue instituida en medio de una
oración grandísima del Señor Jesús, la oración sacerdotal,
dijo. Por la tarde se tuvo la solemne
concelebración eucarística en la explanada de los Arcos, contigua a la
fuente monumental de la Minerva, previa a la solemne procesión que
recorrería en olor de multitudes -en número de millón y medio de personas-
el Santísimo Sacramento por las calles de la Ciudad, con lo que en México
se llaman porras -ciertas aclamaciones jubilosas e iterativas “se
ve se siente, Jesús está presente”,
hasta concluir con la bendición realizada por el Cardenal Tomko en el
Centro de la Ciudad, en la llamada Plaza de la Liberación. En la homilía
de la Concelebración Eucarística presidida por el Cardenal Stephen Fumi
Hammao nacido en Tokio, Presidente del Comité Pontificio para los
Emigrantes e Itinerantes, resaltó que es deber de los
cristianos, hacer de este mundo una tierra habitable, mediante o a través,
del ejercicio del Evangelio. Exhortó
a ser cautos en relación a privilegiar el principio de las mayorías, pues
se puede perder la verdad de las minorías.
El Espíritu Santo no se guía por el criterio de las mayorías. Finalmente
invitó a privilegiar el amor y la caridad, ante cerca de un millón de
personas.
El viernes 15, como primer acto se tuvo
la Concelebración Eucarística presidida por el Cardenal Joachim Meisner,
Arzobispo de Colonia. En la homilía puntualizó que la Iglesia
pone en buenas manos el Cuerpo de Cristo en la comunión. Ese pan no es una
cosa, sino una persona. No es un “esto”, sino un “Tú”, el mismo Señor…El
tomó el pan. El nos ha tomado para que nosotros seamos don, sí, que seamos
pan para los demás. ¿Dónde está nuestro hábitat? En las manos de Dios…La
existencia cristiana es una existencia compartida. Dios está en el pan
partido…La Iglesia junto con Dios vive del dar…La participación en la Misa
nos obliga a ir en búsqueda de los hambrientos. Ellos tienen hambre de
Dios y hambre de pan. Estas frases
entresacadas de las palabras del Cardenal Meisner ponen de manifiesto la
grandeza del misterio del compartir en la mutua donación, de Dios para
nosotros y de nosotros con los más pobres. ¿Puede existir mayor paradoja
del amor sencillo y a la vez sublime, divino y humano o divinamente humano
y humanamente divino? Así se acentúa que el humanismo si es cristiano, ha
de ser eucarístico: ésta es nuestra fe, ésta es nuestra ortopoesía, éste
es nuestro cielo, además de ortodoxia y ortopraxis.
El Cardenal Arzobispo de Sevilla le tocó
en esta ocasión la Catequesis pública intitulada “La Eucaristía,
Exigencia y Modelo del Compartir”.
Señalamos líneas arriba la pertinencia de leer la totalidad del texto por
su impacto y belleza, rubricadas por el entusiasmo y los aplausos de una
comunidad creyente, abierta a la acción del Espíritu Santo y al magisterio
del pastor amante y sincero. La dividió en una introducción y cinco
partes: la Eucaristía y el amor fraterno, el amor de Cristo nos
apremia, la Eucaristía escuela del amor de Dios, compartir el pan de la
Eucaristía y el pan de la cariad, obstáculos y coartadas, Eucaristía y
Caridad.
Por la tarde fue inaugurada la Fundación Cardenal Garibi (1889-1972)
-primer cardenal mexicano, gran impulsor de obras hospitalarias,
educativas, universitarias, del seminario y gran promotor de la paz y el
equilibrio social-,como obra de este 48° Congreso, -según exigencia de
todo Congreso Eucarístico Internacional-, enfocada a apoyar la producción,
la pequeña empresa, la organización agropecuaria y artesanal, al igual que
el favorecer la salud, la nutrición, el cooperativismo, la educación y el
desarrollo comunitario entre los pobres.
El sábado 16, como apertura de la
asamblea plenaria, se tuvo la concelebración eucarística presidida por el
Cardenal Marc Ouellet, Arzobispo de Québec, Primado de Canadá, quien
recibirá la estafeta del próximo Congreso Eucarístico Internacional a
celebrarse en el 2008, precisamente en su sede arzobispal. Recordó la
elección memorable de Juan Pablo II, aquella efemérides del 16 de octubre
de 1978, quien cumple veintiséis años de luminoso ministerio, al igual que
el regalo que nos hará el mismo Juan Pablo II en la clausura de este
Congreso, con la inauguración del Año Eucarístico Internacional. Como
punto central de su homilía, señaló que La Iglesia vive y se
alimenta de esta Alianza, sellada con la sangre de Cristo, es más, tiene
la misión de ofrecer esa Alianza a toda la humanidad.
A medio día se votaron las
siete conclusiones presentadas por el
Cardenal Jozeph Tomko , -surgidas como fruto del Simposio Teológico
previo, de las catequesis del Congreso y de las reflexiones de los
diversos grupos lingüísticos-, con un rotundo “sí” proclamado por la
asamblea: resaltar la importancia de la Eucaristía dominical,
resaltar la fiesta del Corpus Christi, revalorar la adoración eucarística
en todas sus formas -incluida la adoración nocturna-, promover la comunión
frecuente y digna acompañada del sacramento de la Reconciliación,
fortalecer el espíritu de misión que nace de la Eucaristía, compartir con
los pobres la mesa y la Misa, en servicio de la cariad -unir el compromiso
espiritual con la necesidad del pobre-, renovar en la Eucaristía la fe, el
sacrificio, la comunión y el servicio como un signo para la Iglesia
Católica y para el mundo. Así la fe
proclamada, celebrada y vivida en este Congreso centrado en Jesucristo
Eucaristía, se hace compromiso, luz y vida del nuevo milenio.
En la Plaza de las Américas de la Basílica de Zapopan se reunieron 25
mil jóvenes de diversas naciones para celebrar su jornada de adoración,
alabanza, música y reflexión en torno a Jesús Eucaristía. Esta última fue
expuesta por el Cardenal Giovanni Battista Re, Prefecto de la Congregación
para los Obispos y Presidente de la Comisión Pontificia para América
Latina. La Eucaristía la presidió el Cardenal Jozeph Tomko, Delegado
Pontificio del Congreso. De la noche al amanecer los jóvenes adoraron al
Santísimo por turnos. La misa de clausura fue presidida por Mons.
Francisco Moreno Barrón, Obispo Auxiliar de Morelia y Presidente de la
Comisión de Pastoral Juvenil del Episcopado Mexicano: tomó en sus manos el
compromiso de los jóvenes de anunciar a Cristo al mundo, en esta mañana
dominical, preludio de los tiempos nuevos, plenos de esperanza.
La Solemne Concelebración de la Clausura
del Domingo 17, presidida por el Cardenal Jozeph Tomko, tuvo la asistencia
al interior del Estadio Jalisco provisionalmente convertido en el magno
Templo abierto al cielo y al mundo de la Statio Orbis, de 70 mil personas,
más cerca de 30 mil que se quedaron en sus alrededores. En su homilía, el
Cardenal Legado Pontificio, consideró al congreso como una peregrinación
que partió de Zapopan guiados por María, Mujer Eucarística.
Representamos al Pueblo de Dios que vive en todos los Continentes. Somos
la Iglesia reunida para adorar a su Señor que está presente con nosotros
en la Eucaristía...Partimos de este Congreso eucarístico para portar a
Cristo al mundo del inicio del tercer milenio… El es quien nos manda en
misión…En la comunión con Cristo Eucaristía todo cristiano recibe la
tranquila audacia para dar en entorno testimonio de su fe… Ite, missa est,
la misa ha terminado. Pero para nosotros es sólo el inicio de nuestra
misión en el mundo:”Ite, missio est”. El Congreso eucarístico termina como
celebración, pero continúa como Año Eucarístico que inicia con nuestro
Congreso.
Tras la concelebración eucarística el
Papa Juan Pablo II en enlace vía satélite de la Basílica de San Pedro al
Estadio Jalisco, dirigió su mensaje, del cual sólo leyó dos secciones,
continuado por el Cardenal Leonardo Sandri, Sustituto de la Secretaría de
Estado del Vaticano. Su
mensaje lo inició con las palabras del Evangelio de San Mateo (28,20)
sobre la promesa de Cristo: El está con nosotros.
Después de los saludos a la Jerarquía, saludó a los fieles de Guadalajara
y al mundo entero. Señaló a la Eucaristía como misterio de luz. Luz de la
cual tiene necesidad el corazón del hombre oprimido por el pecado,
desorientado y cansado, probado por sufrimientos y de un mundo perturbado
y humillado por la violencia, el terrorismo y la guerra. La Eucaristía
como misterio de vida ante las sombras de cultura que niega el respeto a
la vida en sus diversas fases o la indiferencia ante el hambre y el
subdesarrollo o ante la búsqueda científica al servicio del egoísmo del
más fuerte. Invitó a tomar conciencia más viva en el año de la Eucaristía
en orden a celebraciones más vivas, con una adoración prolongada y
fervorosa y con un mayor compromiso de fraternidad al servicio de los más
necesitados. Finalizó con una oración en la cual actualizó los
sentimientos de los discípulos de Emaús: mane nobiscum, Domine,
quédate con nosotros, Señor, título de su nueva Carta Apostólica y con el
anuncio del siguiente eslabón del próximo Congreso Internacional que se
celebrará en Québec en el año 2008: Que este anuncio suscite en
los fieles un fuerte empeño a vivir más intensamente el presente Año de la
Eucaristía. Durante el rezo del
Ángelus, el Santo Padre Juan Pablo II invitó a implorar juntos la
intercesión de la Santísima Virgen María para que ayude al
pueblo cristiano a vivir este Año de la Eucaristía como un momento de
profunda conversión a Cristo y de intenso compromiso para difundir su
mensaje de salvación.
Alegría, lágrimas, nostalgia, despedidas,
compromiso. Se celebró la pascua de Jesús Inmolado y glorificado como 48°
Congreso Eucarístico Internacional en Guadalajara. Las celebraciones
litúrgicas estuvieron a la altura del acontecimiento. Se conjugaron el
decoro, los coros, las palabras, con la acción del Espíritu Santo. Se
percibió la certeza sagrada,
como lo expresa Andronikof. Los
fragmentos finitos de los tiempos y los espacios tapatíos nos lanzaron a
lo ilimitado; la ternura del Padre por la fractio panis
del Hijo nos acarició en el abrazo de comunión. Si la verdad es
sinfónica como lo afirma von
Balthasar, celebramos, sentimos vivimos la Verdad Eucarística como
sinfonía. La ausencia del Papa fue sólo un accidente de la condición
humana, pues se sintió la fuerza del testigo. En las catequesis permeaba
el espíritu de San Agustín quien aconsejaba todo lo que contéis
contadlo de manera que el que os escuche crea al escuchar, espere al
creer, ame al esperar. Fue una
experiencia de cielo. Pero, ¿qué hacéis mirando al cielo…? Falta nuestra
parte en el “haced esto en memoria mía”:
ser en Cristo Jesús Eucaristía, pan
partido y sangre derramada, luz y vida del milenio.
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