4. Todo anunciado
siglos ha
Miguel Rivilla San Martín
A veces parece que todo carece de sentido o que las
fuerzas del mal son las que dirigen y se han apoderado de los
acontecimientos. Convendría no dejarnos impresionar ni por el pesimismo ni
por la desesperanza.
Muchas veces nosotros, fieles católicos, nos vemos
preocupados y hasta nos sentimos inquietos, por el curso de los
acontecimientos a los que asistimos dentro y fuera de la Iglesia, de
nuestra patria y del mundo o aldea global.
Nos cuesta entender y mucho más asumir la realidad de
tanta miseria, injusticia, corrupción, prevaricación y materialismo como
pulula a nuestro alrededor. Parece que todo carece de sentido o que las
fuerzas del mal son las que dirigen y se han apoderado de los
acontecimientos, desplazando a Dios, como el único Señor de la Historia y
conductor de los destinos de la humanidad.
Convendría no dejarnos impresionar ni por
el pesimismo ni por la desesperanza. Todos deberíamos cultivar más el
sentido de la esperanza cristiana. Los textos sagrados de la Palabra de
Dios, que anuncian los acontecimientos de los últimos tiempos, nos
impulsan a poner toda nuestra confianza en Dios. “Ni un solo
pelo de vuestra cabeza caerá sin permisión divina... Alzad vuestras
cabezas, se acerca vuestra liberación... El Señor está cerca y viene a
salvaros”.
El último día del año litúrgico, leíamos en el
breviario un texto no muy conocido del apóstol san Judas, que por su
expresividad, nos ilumina acerca de lo que pasa a nuestro alrededor. No me
resisto a transcribirlo: “Acordáos, hermanos, de lo que predijeron los
apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos os decían que en el tiempo
final habrá quienes se rían de todo y procedan como les dictan sus deseos
impíos. Son éstos los que se constituyen en casta, siendo hombres de
instintos y sin espíritu. Vosotros en cambio, queridos hermanos, idos
asentando sobre el cimiento de vuestra santa fe, orad movidos por el
Espíritu Santo y manteneos así en el amor de Dios aguardando a que la
misericordia de nuestro Señor Jesucristo os dé la vida eterna”
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