4. Pacto de estado
en la enseñanza española
Alejo Fernández Pérez
Más de 3,000 docentes creen necesario un pacto de
Estado por la educación. Adrián Vivas, secretario regional de Educación
del sindicato CSI-CSIF. ha remitido a la Consejería y al Ministerio de
Educación la opinión de miles de docentes extremeños sobre la nueva
reforma educativa . (Periódico HOY de Extremadura 5-12-2004 )
¡Por fin! ¡Ya era hora ¡ Alguien con un poco de
responsabilidad, sensibilidad y sentido común ha empezado a poner sobre la
mesa un planteamiento serio sobre la desastrosa educación en España.
Pregunten Vds. a cualquier profesor, a cualquiera: ¿Está contento y de
acuerdo con las enseñanzas actuales? Yo no conozco ni a uno que lo esté, y
conozco a bastantes. Sobre educación jamás habrá un consenso completo;
pero entre el consenso ideal y la ruina actual existe un gran espacio
donde son posibles avances de consideración.
Para empezar digamos que suscribo en su totalidad lo
fundamental del artículo, sobre el cual sugeriría algunas consideraciones:
1. A los padres les importa un pimiento que la
educación sea pública o privada, lo único que les interesa es que la
educación sea realmente buena, asequible y de cuerdo con nuestras
convicciones, no con las del gobierno de turno ¿Por qué los padres que
pueden, incluyendo a los de izquierda, procuran llevar a sus hijos a la
“Privada”? Simplemente porque se enseña y educa de otra manera. ¿Cómo?
2. En general, se exige a los alumnos mucho más rigor,
disciplina , orden, trabajo, limpieza, comportamiento cívico,... Sin estas
exigencias no hay enseñanza posible ni buena ni mala. Además, no se ha
expulsado a Dios de sus aulas, y eso se nota. Por otra parte, esas
exigencias son las de cualquier organización o empresa seria: ejército,
justicia, grandes y pequeñas empresas, equipos de fútbol, la familia,
incluso cualquier hobby. ¿Y queremos nosotros funcionar sin ellas? Mi
pequeña nieta diría: están “chirichis”.
3. ¿Por qué tiene que subvencionar el Estado -Vd. y yo
con nuestro dinero- a la enseñanza privada? se argumenta con frecuencia. Y
¿Porqué tengo yo que pagar con mi dinero una enseñaza pública seudo-laica
llena de estupideces, de condones, de botellones, de historia de España
llena de mentiras, sin orden ni respeto a profesores, ni a nadie?
Discútase sobre la cantidad y forma de subvencionar a la Privada -hay
experiencias muy positivas en Europa- pero no sobre la subvenciones en sí
mismas. Lo ideal sería subvencionar a los alumnos, no a los centros
públicos ni privados. Sometidos a la competencia, ¡Cuántos figurones iban
a caer!
4. ¿Están seguros de que en igualdad de condiciones
económicas, con más libertad de elección de centros, la competencia
privada no vaciaría muchas aulas públicas? Y téngase en cuenta que los
profesores privados, sobre todo los religiosos, ganan un sueldo mucho
menor y trabajan muchas más horas que los profesores estatales. Por otra
parte, está comprobado que los Colegios Privados, constituyen hoy una
verdadero negocio para el Estado.
5. Dada la situación actual, dudo de que los
componentes del CEE (Consejo Escolar del Estado) hayan entrado alguna vez
en un aula con alumnos de 13 a 16 años, y dudo que hayan hablado con unos
profesores excelentes, pero aburridos, cansados y estresados en una buena
proporción por políticos analfabetos. Los profesores no tienen más que una
meta: jubilarse cuanto antes. ¿Qué otros deseos podrían tener unos
profesores sin autoridad, con alumnos sin disciplina, padres politizados y
una sociedad donde todo vale?
6. Empecemos por sacar a la política partidista de las
aulas. A la política se debe jugar en el Congreso y en el Senado, al
fútbol en los campos de fútbol y al teatro en sus salas. Cada cosa en su
sitio. Las Asociaciones de Padres, demasiado politizadas, son buenas en la
teoría; pero en la práctica, lo mejor que podemos hacer con ellas es
mantenerlas lo más lejos posible de los Centros.
7.
Siempre se piden más medios, más materiales, más profesores, más... Sin
embargo, jamás como hoy ha estado la enseñanza, en general, tan bien
dotada y, por contra, nunca ha cosechado fracasos tan resonantes como en
la actualidad. Los últimos informes de la OCDE son demoledores: colocan a
España en la Enseñanza siempre por detrás de la media de los países
desarrollados.
La
buena enseñanza requiere algo más que dinero, edificios o materiales;
exige profesores bien preparados e ilusionados, un clima de respeto y
concordia, una clara definición de derechos y deberes y la creación de un
ambiente de trabajo, disciplina y rigor sin lo cual, lo único que
conseguiremos es malversar ese enorme capital humano que constituye
nuestra juventud. Y, ya hemos malversado demasiado.
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