5. Multitudinaria misa en
desagravio por una muestra blasfema
En el marco de la fiesta de la Inmaculada Concepción y
a pesar de la intensa lluvia, miles de fieles respondieron al llamado de
la parroquia Nuestra Señora del Pilar y participaron esta tarde de la misa
en desagravio por la muestra de arte que se desarrolla en el Centro
Cultural Recoleta y que exhibe obras ofensivas a Jesucristo y a la Virgen
María. El párroco, presbítero Rómulo Puiggari, presidió la misa en el
altar levantado en las puertas del templo. “Comprometámonos -pidió- a
rezar y a trabajar para que disminuyan tantas ofensas que recibe Nuestro
Señor Jesús”.
En el marco de la fiesta de la Inmaculada Concepción y
a pesar de la intensa lluvia, miles de fieles respondieron al llamado de
la parroquia Nuestra Señora del Pilar y participaron esta tarde de la misa
en desagravio por la muestra de arte que se desarrolla en el Centro
Cultural Recoleta y que exhibe obras ofensivas a Jesucristo y a la Virgen
María. El párroco, presbítero Rómulo Puiggari, presidió la misa en el
altar levantado en las puertas del templo. “Comprometámonos -pidió- a
rezar y a trabajar para que disminuyan tantas ofensas que recibe Nuestro
Señor Jesús”.
Ante la atenta escucha de la multitud que aguantaba a
pie firme el temporal -el interior del templo también estaba repleto de
feligreses-, el sacerdote señaló que “la Iglesia vive en una tierra
dolorosa, dramática y magnífica, en una época que tiene los rasgos
colectivos de una noche oscura. La respuesta de la Iglesia a esta noche
oscura es ‘ser amor’; sólo el amor es creíble”.
Reconoció que la celebración de la Inmaculada
Concepción tenía lugar en medio de un contexto “muy particular” por la
muestra blasfema, pero “gracias a él profundizamos, desde el dolor,
nuestro amor a Jesucristo y a su Iglesia”.
Llamó a mirar a María como modelo, que se transforma
“en mensajera de misericordia. Desde la pobreza del pesebre lleva al mundo
el tesoro más grande: un Dios cercano y misericordioso. Recibe el amor de
Jesús y lo lleva al mundo; nos cobija y lo comparte con nosotros”. La
cercana Navidad debe prepararse “desde lo profundo del corazón, recibiendo
a ese Jesús y llevándolo a los otros”. A ejemplo de María, hay que
“descubrir la salvación, pero no para guardarla, sino para entregarla”.
Luego expresó que la Virgen, “junto a la cruz de Jesús,
recibe como hijos suyos a todos los discípulos, a toda la humanidad. No
sólo a los santos, sino también a los pecadores”.
Dolor por la blasfemia
Más allá del dolor de los fieles expresado en la masiva
concurrencia a la misa de esta tarde, la comunidad de la parroquia Nuestra
Señora del Pilar difundió un comunicado en el que expresa su tristeza
porque “diariamente asistimos a nuestra parroquia para rendir culto a
Dios, y nos encontramos con que en los antiguos claustros de los padres
franciscanos, al lado de nuestro templo, se realiza una exposición
plástica, parte de la cual agrede directamente y de modo grosero a Nuestro
Señor Jesucristo, a su Santísima Madre, a los santos y a la Iglesia”.
“En nombre de la libertad de expresión -continúa la
nota- se profana nuestra fe, hiriendo los sentimientos religiosos de la
mayoría de nuestros conciudadanos. Nuestra indignación aumenta cuando
solicitamos a las autoridades del Gobierno de la Ciudad que tomen las
medidas pertinentes, y sólo encontramos como respuesta un auspicio oficial
a dicha obra, que nos entristece hondamente, ya que es una ofensa a lo más
sagrado de nuestra fe”.
“Queremos poner en manos de María este difícil momento
-sigue diciendo- para que ella acaricie nuestras heridas y nos regale
mansedumbre y firmeza para seguir caminando. En nombre de toda la
comunidad y de todos los aquí presentes, acercamos un rosario hecho con
rosas, a la imagen de la Virgen de Luján, pidiendo a nuestra Madre
Inmaculada que ilumine a quienes corresponda, que ablande los corazones
más duros, que nos bendiga a todos desde el cielo y nos ayude a vivir la
próxima Navidad unidos y en paz”.
La Virgen, con su pueblo
Tras la misa, la imagen de Nuestra Señora de Luján fue
traída desde el interior del templo para recibir el emocionado saludo de
los fieles, que lejos de amilanarse por el fuerte aguacero, agitaban con
fervor miles de banderas argentinas, arrojaban papel picado al paso de la
Patrona de la Argentina y entonaban cantos marianos.
Contemplando con alegría el colorido espectáculo, el
padre Puíggari señaló a AICA que “es el amor de la Virgen el que mueve los
corazones. Eso tenemos que apuntar. Sólo ella mueve los corazones y es la
que convoca a la gente. Tenemos que estar contentos por la forma en que la
gente ama a Jesús y a María”.
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