8. Escuela de
corrupción precoz
Miguel Rivilla San Martín
Un filme navideño, de lo más repugnante, zafio y
deseducativo que pensarse pueda. Éste es el alimento que se ofrece, sin
control alguno, a niños en estas fiestas navideñas. Dentro de poco estos
niños serán jóvenes liberados, violentos o adictos al alcohol, al sexo o a
las drogas. ¿Quién o quiénes se sentirán responsables de su suerte? Para
pensar.
Víspera de un día festivo en un centro comercial
madrileño. Entre las variadas atracciones para toda clase de consumidores,
más de una veintena de salas de cine. Escojo una peli de ambiente
navideño. En la fila delante de mi localidad, cinco niños y niñas solos,
de unos 8 a 11 años.
El filme, no español, gira sobre la figura de santa
Claus. Es de lo más repugnante, zafio y deseducativo que pensarse pueda.
Carente de todo valor. Escenas de lo más desagradables: borracheras,
violaciones, sexo explícito, violencia gratuita, robos, mentiras, mofa de
la familia y tradiciones respetables. Toda esta bazofia aderezada con un
lenguaje soez, procaz, con palabrotas e insultos groseros, de principio a
fin.
Éste es el alimento que se ofrece, sin
control alguno, a niños en estas fiestas navideñas. Los padres en casa,
tranquilos y ajenos a la diversión de sus hijos. Los responsables del
cine, a lo suyo. La normativa legal, agua de borrajas. Los inocentes niños
(¿¡) absorbiendo precozmente lo que esta suciedad
materialista les brinda en Navidad.
Dentro de poco estos niños serán jóvenes liberados,
violentos o adictos al alcohol, al sexo o a las drogas. ¿Quién o quiénes
se sentirán responsables de su suerte? Para pensar.
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