2. ¿Publicidad
subliminal?
María Velázquez Dorantes
Ante los estudios de la publicidad subliminal hay
quienes afirman su existencia y hay quienes solo la definen como una forma
ambigua de tratar de ejercer un control en el consumo
Hace mucho tiempo que se intenta descubrir la
existencia de la publicidad subliminal, el mito o la realidad, las
características que tiene y su efectividad, y siempre se llega al punto
del umbral de la percepción inconsciente, es decir al espacio que queda
entre lo consciente y lo que en cuestión de segundos se puede o no
detectar.
Ante los estudios de la publicidad subliminal hay
quienes afirman su existencia y hay quienes solo la definen como una forma
ambigua de tratar de ejercer un control en el consumo; ante esto se debe
partir de la premisa básica: la comunicación. Publicidad es comunicar, un
vendedor a un consumidor con el fin hacerle llegar a este último la idea
de adquirir cierto producto o servicio. Mientras que la publicidad
subliminal se sustenta en ideas ocultas que pueden o no ser recibidas y
este es el punto de partida para verificar la existencia de esta.
La mayoría de los casos publicitarios confunden
«publicidad subliminal» con «publicidad de doble sentido»; se dice que
cuando el individuo se da cuenta de un mensaje oculto dentro de un medio
que comunique algo, este deja de ser subliminal porque ya se aterriza el
contenido en la conciencia, sin embargo es totalmente diferente ver
cartelones con doble sentido que muchas veces también se convierten en
publicidad de humor negro.
El debate ante la existencia de la publicidad
subliminal y la relación que está ejerce con el sexo se ha monopolizado
mucho en todos los medios de comunicación, porque esta es una de las ideas
constantes para vender; y se ha llegado a tal punto de intentar demostrar
su existencia en libros, en artículos, en conferencias, etc., que sólo
cuando el “especialista” dice que la palabra sexo se encuentra en
determinado anuncio, el hombre es capaz de verle y aquí se pierde la
función subliminal.
Lo cierto ante este tema es que nuestras sociedades
están sumergidas en constantes anuncios publicitarios y se exponen a
mensajes continuos donde su función principal es hacer que se adquiera
determinada cosa, subliminalmente o no, porque se dice que la publicidad
es un arte de palabras e imágenes donde el individuo es el único capaz de
resolver si es controlado o manipulado por determinado medio para realizar
una compra. En cada persona depende descubrir lo subliminal o no del
mensaje.
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