6. La Sagrada
Familia
Adolfo Carreto
Me encanta esta estampa de la Sagrada Familia porque
aparece la abuela. Y aparece la abuela como protagonista, no como elemento
decorativo. Aparece la abuela en toda su majestad...
Se
trata de una de las iconografías más
prolíficas entre los pintores. Pero entre todas se me antoja ésta, la de
Nicolás Borrás, y no porque sea la más famosa sino porque se me antoja de
verdad una Sagrada Familia al Completo. ¿Quién la completa? La abuela,
santa Ana.
No aparece muchas veces santa Ana en el relato Bíblico,
pero basta con que sea la abuela de Jesús, la madre de María, para ser
acreedora al más alto sitial de las abuelas.
Lo que realmente me encanta de este pintor, fraile
jerónimo, es haber logrado una abuela y un nieto como son las abuelas y
los nietos: ternura a la máxima expresión. Hablar de abuelos es,
imprescindiblemente, hablar de cariño, hablar de comprensión, hablar de
presente y futuro, hablar de la vida que comienza y de la vida que se
apaga. Hablar de abuela es hablar de niñez y senectud, de principio y fin,
de que la vida continúa por el camino que ha venido trazando la sangre.
Hablar de abuela es hablar de mimos, de caricias, de una segunda casa de
refugio que refugia tanto como la primera casa. Hablar de abuela es hablar
de la vida. Por eso me encanta este lienzo de Nicolás Borrás.
¿No ven cómo el Niño se desprende de los brazos de su
madre para refugiarse en los brazos de la abuela? ¿No ven cómo el Niño
quiere refugiarse en esos orígenes sanguíneos que tanto atan? ¿No ven cómo
la abuela le permite que la agarre por donde sea, por el pañuelo a la
cabeza, por la falda? ¿No ven cómo la abuela le permite cualquier
“diablura”, porque el Niño Jesús, y que alguien me lo desdiga,
protagonizaba todas las diabluras que protagonizan los niños, sobre todo
con los abuelos?
Me encanta esta estampa de la Sagrada Familia porque
aparece la abuela. Y aparece la abuela como protagonista, no como elemento
decorativo. Aparece la abuela en toda su majestad y queda recluido, a un
segundo plano, atento al acontecimiento, José. Hasta en la luminosidad
pictórica se nota. No es que José no sea protagonista, es que la abuela ha
ocupado su sitial, el lugar que le corresponde en una familia bien
avenida.
Pues que sirva esta inspiración del fraile jerónimo,
Nicolás Borras, para unas navidades al amparo de los abuelos, bajo la
bendición de los abuelos, bajo la protección de los abuelos. Porque, hoy
día la tercera edad, que es la edad de los abuelos, pareciera no tenerlas
todas consigo. Por eso me gusta tanto este cuadro de Nicolás Borrás.
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