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2. Barra de Navidad

Pbro. José Ignacio González Molina

El 25 de diciembre del mismo 1540, el virrey Antonio de Mendoza desembarcó con su armada y por eso se le bautizó con el nombre de Barra de Navidad, que conservó desde entonces.

Las navidades relevantes en la historia nacional mexicana han sido muchas. Destaquemos por ahora la que se refiere a Barra de Navidad, en el Estado de Jalisco. Fue descubierto y bautizado este puerto y astillero en 1533 por el capitán Juan Fernández de Híjar. De ese lugar salió la expedición de Francisco de Ulloa para buscar al capitán Diego Hurtado de Mendoza; allí desembarcó Pedro de Alvarado en junio de 1540 con 500 soldados para sofocar la rebelión de los indios de Nueva Galicia (gran porción de territorio que integraba en su parte central al actual Estado de Jalisco, Xalisco entonces). El 25 de diciembre del mismo 1540, el virrey Antonio de Mendoza desembarcó con su armada y por eso se le bautizó con el nombre de Barra de Navidad, que conservó desde entonces.

El primer día de noviembre de 1542, partió de allá la expedición de Pedro de Alvarado, capitaneada por Ruy López de Villalobos, para las islas de la Especiería. El 27 de junio del año siguiente, 1543, se hicieron a la mar, desde ese puerto, las dos naves de Juan Rodríguez Cabrillo, para costear las orillas occidentales de las Californias (precisamente, en San Francisco California una de las avenidas más importantes lleva su nombre: Cabrillo). Y muchas acciones de menor importancia sucedieron pocos años después, en aquel lugar que posteriormente fue un astillero capital y estratégico, colindante en la actualidad con Cihuatlán y el Estado de Colima. Además, en aquellas latitudes costeras, los navegantes pudieron abastecerse de las bayas y guayabas, ricas en vitamina C, para evitar la enfermedad del escorbuto o hinchazón en las encías por la carencia de la misma, en las travesías marítimas de larga duración.

Si usted, amable lector(a), visita en la actualidad la plaza de armas de la población de Barra de Navidad, se encontrará un monumento sencillo y modesto, dedicado a Fray Andrés de Urdaneta y a Miguel López de Legazpi, quienes el 21 de noviembre de 1564 partieron en expedición para las Filipinas (islas dedicadas al rey español Felipe Segundo). ¡Fue una gran epopeya! La nao San Pedro llegó allá el primer día de octubre del año siguiente, 1565, procedente de Cebú, del mismo archipiélago filipino. Poco después descubrieron el llamado "Torna-viaje", es decir, la ruta de regreso a nuestras tierras por vez primera ¡Sueño nunca logrado antes por ningún marino o navegante! Se inauguró, pues, lo que posteriormente resultó ser un gran éxito comercial con la denominada "Nao de China".

Muerto el virrey Luis de Velasco, la Audiencia de México ordenó destruir (¿) el astillero de Barra de Navidad, argumentando la conveniencia de construir otro en Acapulco o en Tehuantepec. Gracias a esto y al comercio con el sudeste asiático, pudo llegar hasta nuestra Puebla de los Ángeles, Catarina de San Juan, alias "la China Poblana", cuyos restos mortales descansan junto a la sacristía de la Iglesia de la Compañía de Jesús.

¡Alabado sea Jesucristo, en Navidad y siempre!

 
 

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