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2. El Código Da Vinci (2)

Walter Turnbull

Las dos primeras mentiras, ataques contra la fe.

Primera mentira.- Jesús no es Dios: ningún cristiano pensaba que Jesús es Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325.

Según el autor, Dan Brown, el cristianismo, antes de Constantino, aceptaba “la divinidad femenina”, no veía a Jesús como Dios, y manejaba muchos “evangelios”. Constantino, entonces, en el concilio de Nicea del año 325, se apoderó del cristianismo, desterró a “la diosa”, convirtió a Jesús en Dios y mandó destruir los “evangelios” que no le convenían. Dice (Dan Brown) también que "en Nicea Cristo fue designado Dios" ¡por un estrecho margen de votos!

La realidad sobre estos cuentos es la siguiente:

Tenemos documentos que demuestran que la Iglesia católica antes de Constantino creía acerca de Cristo exactamente lo mismo que creyó después y que sigue creyendo ahora. Los evangelios canónicos, escritos en el Siglo I, muestran unas 40 menciones a Jesús como Hijo de Dios. Lo mismo sucede con las cartas de los apóstoles, y con escritos de algunos Padres de la Iglesia, como San Ignacio de Antioquía, 35-107 d.C., San Justino Mártir, 100-165 d.C., San Ireneo de Lyon, 130-200 d.C., San Clemente de Alejandría, 190 d.C., Tertuliano, 210 d.C. u Orígenes, 185-254 d.C.. De hecho, en Nicea el debate era sobre las enseñanzas de Arrio, un sacerdote herético de Alejandría que desde el 319 discurrió que Jesús no era Dios, sino un dios menor. De unos 250 obispos, sólo dos votaron a favor de la postura de Arrio, mientras que el resto afirmaron lo que hoy se recita en el Credo.

Por otro lado, si Constantino hubiera querido cambiar la fe de los cristianos, habría sido sencillamente imposible. Los cristianos en el 325 eran veteranos supervivientes de las persecuciones de Diocleciano, de que fueron objeto por mantener su fe. ¿Iban a dejar que un emperador cambiase su fe? ¿Acaso no era esa la causa de las persecuciones desde Nerón: la resistencia cristiana a ser asimilados como un culto más? Si el cristianismo primitivo hubiera sido como dice Brown, nunca habrían padecido persecuciones.

Segunda mentira.- Jesús tuvo sexo y descendencia con Magdalena.

El autor asegura que nunca en las Escrituras Jesús dice nada sobre su solte­ría, y que en ningún texto bíblico se menciona que Jesús viviera en este estado tan "antinatural", incluso afir­ma que nos hace "a todos nosotros mucho mayor sentido" un Jesucristo casado que uno soltero.

Con esta mentira sucede lo mismo que con la primera. Todo en los Evangelios niega esta postura (ver Mt. 19, 11, 1Co. 7, 33-35).

Para soltar estas mentiras, Brown se basa en libros o documentos supuestamente históricos sin hacer ninguna valoración acerca de su origen, historicidad o veracidad, y afirma, como ya dijimos, que Constantino hizo desechar muchos de ellos que eran contrarios a sus creencias. Menciona por ejemplo un “evangelio de María” y el “evangelio de Felipe”.

El evangelio apócrifo de María, cuyo origen se remonta al siglo II del cristianismo, llegó por primera vez a la luz pública en una traducción al griego del siglo III. Su doctrina co­incide con la ideología gnóstica. Esta secta fue rechazada por los Padres de la Iglesia desde los primeros siglos de cristianismo.. El que aparentemente predicó estas cosas fue un tal Levi, y no alguno de los apóstoles.

El evangelio de Felipe al que se refiere Dan Brown se conoce como un texto maniqueo al que no se le puede dar crédito ya que la doctrina de Jesucristo es comple­tamente contraria al maniqueísmo. Es incorrecto llamarle evangelio a este texto ya que no pretende fundamentar sus teorías en las palabras de Jesucristo. La multiplicación de escritos pseudoepígrafos fue en los primeros siglos de cristianismo abundante, sin embargo se tuvo que hacer una distinción muy estricta de los libros que portaban la verdad de la revelación de Cristo y los que se habían realizado con el fin de promover a un grupo sectario o a intereses particulares. Fue hasta el siglo IV y el trabajo de los mejores especialistas en el tema, que se fijó un canon de 27 libros para el Nuevo Testamento, entre otros se quitó el evangelio al que los gnósticos llamaban el Evangelio de la Verdad, mismo que arbitrariamente atribuyeron a Felipe, ya que el manuscrito original no se atribuye por si mismo a nadie en particular. Orígenes en el siglo II decía: La Iglesia tiene cuatro Evangelios, la herejía muchísimos.

Continuará...

 

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