6. Diversidad en la unidad
Colaboración de los Sacerdotes de la Zona Pastoral
Norte de la Arquidiócesis de Puebla
Quienes hemos optado por buscar alternativas
viables para que surja una Iglesia Autóctona, estamos convencido de que
las culturas Totonaca, Náhuatl y Mestiza, enriquecen a la Iglesia para que
adquiera realmente su carácter de catolicidad, en el sentido cabal que
tiene el término universalidad.
La semilla, que es la Palabra de Dios, al
germinar en tierra buena, regada con el rocío celestial, absorbe la sabia,
la transforma y la asimila para dar al fin fruto abundante. Ciertamente, a
semejanza de la economía de la Encarnación, las iglesias jóvenes,
radicadas en Cristo y edificadas sobre el fundamento de los Apóstoles,
asumen en admirable intercambio todas las riquezas de las naciones que han
sido dadas a Cristo en herencia.
En la Sierra Norte de Puebla hemos
iniciado una travesía con el Pueblo de Dios, con quienes compartimos
nuestra fe y nuestra vida, sabiendo que el esfuerzo de hacer una pastoral
integral, liberadora y encarnada es un camino arduo y difícil. La
historia, la Iglesia y la vida, se están haciendo de un modo nuevo en la
Sierra: vamos caminando, vamos peregrinando.
Ha sido en nuestra práctica pastoral como
hemos ido recreando nuestra forma de vivir y entender la Iglesia en, con y
por los indígenas. Para ir lográndolo hemos caminado en busca de una
manera que de verdad haga sensible el Reino de Dios entre nosotros.
Hemos comenzado por convertir nuestro
corazón y nuestra mente a Dios, es decir a sus designios para esta Zona, a
su voluntad para las etnias Totonaca, Náhuatl y Mestiza, teniendo siempre
presente que el único objetivo que debe estar en nuestra mira es construir
y servir al Reino de Dios.
En el intento de presentar un rostro
nuevo de la Iglesia -su rostro indígena- nosotros los misioneros tenemos
que convertir nuestro estilo de vida, nuestros pensamientos, nuestras
actitudes, adaptar nuestras concepciones teológicas, todo ello con la
intención de encarnarnos en la realidad de nuestros pueblos, a fin de
lograr a ejemplo de Jesucristo en su encarnación un intercambio salvífico
integral donde los pueblos aportan sus valores y los misioneros también.
Este cambio de mentalidad ha provocado obviamente un giro en nuestra
pastoral.
Reconocemos que la reorientación pastoral
que hemos vivido en la Sierra, no ha sido comprendida y asumida de la
misma manera por todos los Agentes de Pastoral que nos encontramos en
estas tierras; sin embargo podemos decir que es muy representativo el
número de Agentes de Pastoral que se han involucrado en la realización del
Plan Pastoral de esta zona.
Quienes hemos optado por buscar
alternativas viables para que surja una Iglesia Autóctona, estamos
convencido de que las culturas Totonaca, Náhuatl y Mestiza, enriquecen a
la Iglesia para que adquiera realmente su carácter de catolicidad, en el
sentido cabal que tiene el término universalidad.
Admitimos que en esta búsqueda no estamos
exentos de tropezar o cometer errores; pero también creemos que los únicos
que encuentran son los que están en búsqueda constante; quienes más
posibilidades tienen de acertar, son los que se animan a buscar.
En la Zona Pastoral Norte de la
Arquidiócesis de Puebla, estamos buscando, y hemos encontrado,
herramientas que ayudarán a hacer florecer la Autoctonía Eclesial en estas
tierras. Esta es la razón de nuestra opción pastoral.
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