3. El Código DaVinci (4)
Walter Turnbull
Los “códigos culturales” que apoyan la tercera
mentira.
Para apoyar su teoría de que los primeros cristianos
-y el mismo Cristo- adoraban el sagrado femenino, Dan Brown utiliza, como
siempre, libros apócrifos, y además afirma que “esta información está
oculta en las catedrales y en mil códigos culturales más”.
Algunos ejemplos de estos “códigos culturales” a los
que se refiere, son los siguientes:
Que los cinco aros del símbolo de las olimpiadas son un
tributo a la diosa de la fertilidad, dado que el planeta Venus se mueve
dibujando un pentagrama, el llamado "pentagrama de Ishtar", que viene
siendo Astarté o Afrodita.
En realidad, la figura de pentagrama no es perfecta y
las Olimpiadas no tienen nada que ver con la diosa Afrodita. Las
Olimpiadas se celebraban cada cuatro años y en honor de Zeus. El número de
5 de los aros es una casualidad histórica que pudo resultar en cualquier
otro número. También son 5 los dedos de una mano y 5 los lados del
logotipo de Banamex.
Que los Templarios, al construir las catedrales
góticas, estaban hablando en código acerca de un "misterioso secreto
sexual de la iglesia"; que están llenas de símbolos de adoración a la
diosa pagana. Por ejemplo, la larga nave central y hueca de una catedral
es un tributo secreto a la anatomía sexual de la mujer, como la entrada al
útero, con las nervaduras como pliegues sexuales. Además, el autor del
Código Da Vinci atribuye a los miembros de la orden del Temple ritos
sexuales cultuales,
En realidad las catedrales no fueron construidas por
los templarios, sino por los obispos. Los templarios, por su parte, eran
monjes dedicados a la guerra que hacían juramento de castidad perfecta. Es
ridículo imaginarlos escondiendo mensajes secretos exaltando la sexualidad
o practicando ritos sexuales. El modelo de las catedrales era la iglesia
del Santo Sepulcro o bien las antiguas basílicas romanas, edificios
rectangulares de uso civil, que no fueron construidas por los templarios,
y su forma es la única obvia para construir un edificio que albergara un
grupo grande de gente con las técnicas de construcción de la época. Y
surge una pregunta interesante: Si las catedrales góticas tienen dos
puertas laterales, ¿qué representarían esas dos puertas?
Que las cartas del tarot enseñan “doctrina de la
diosa”; la prueba es que los diamantes de la baraja francesa representan
pentáculos.
En realidad las barajas se inventaron para jugar en el
siglo XV y no adquirieron asociaciones esotéricas hasta finales del siglo
XVIII. Si a esas nos vamos, las figuras de la baraja pueden significar
cualquier cosa o enseñar cualquier doctrina.
Que la Mona Lisa representa un ser andrógino, y que su
nombre es un anagrama de los dioses egipcios Amón e Isa (Isis).
En realidad, aunque se ha alucinado mucho sobre ella,
la Mona Lisa representa a Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo
del Giocondo, y hasta que no le salen a uno con teorías fantásticas,
cualquiera ve en la Mona Lisa a una mujer.
Que el joven y guapo San Juan de La Última Cena de
Leonardo, en realidad es María Magdalena, y que el cáliz no aparece porque
ella representa el santo Grial.
En realidad, el cáliz no aparece porque el cuadro está
basado en la Última Cena según San Juan, sin institución de la Eucaristía;
y, que la imagen de San Juan pueda parecer una mujer, es cosa que se puede
decir de cualquier cuadro de cualquier joven guapo de esa época y de
muchos otos personajes de Da Vinci.
Que en los ritos del cristianismo primitivo dominaron
ritos de diosas en donde se exaltaba la sexualidad, y que los judíos en el
templo de Salomón adoraban a Yahwev y a su contraparte femenina, Shekinah,
por medio de prostitutas sagradas.
En realidad, acerca del cristianismo primitivo no se
puede encontrar ningún autor o maestro que afirme semejante cosa (como no
sea Dan Brown). En cuanto a prostitutas en el templo de Salomón,
seguramente el autor hace referencia a los textos de los libros de Reyes I
y Reyes II que narran la decadencia del Templo de Salomón y las
iniquidades que algunos practicaron en ese momento histórico del pueblo
de Israel, lo que no significa que fuera su práctica común y mucho menos
la práctica correcta del pueblo judío.
Como podrán comprobar, con datos e interpretaciones
como éstas, se puede demostrar que los primeros cristianos adoraban a
María Magdalena, a los que usan muletas (por los contrafuertes de las
catedrales), a los calamares gigantes o a las cajas de zapatos. Todo es
cosa de dejar volar la imaginación y crear fantasías que ya de suyo
excitan y fascinan al aburrido hombre moderno.
En el próximo número, trampas hasta en las trampas.
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