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2. Los derechos de los católicos

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

Los católicos tienen también obligación de respetar los derechos de los creyentes de otras religiones, o de los no creyentes.

Claro que los católicos tienen derechos dimanados de sus creencias, faltaría más. Pero los católicos tienen también obligación de respetar los derechos de los creyentes de otras religiones, sean mayoritarias o minoritarias, sean occidentales o no, sean indígenas o sean lo que sean. Porque, ¿quién le da derecho a los católicos a que los demás no tengan derecho a creer en lo que creen, inclusive, a no creer? Siempre hay que rechazar los totalitarismos, porque todo totalitarismo sabemos de sobra a donde nos lleva. La historia lo dice: nos lleva a la muerte, a la degradación de la persona, a la persecución intransigente, a la negación por la fuerza de esa otra creencia que tiene tanta fuerza en quien la practica que la creencia de cada quien.

A estas alturas no podemos abogar por las inquinas, y menos por las religiosas, que tanta sangre han derramado, y continúan derramando, en el devenir del tiempo. Y me temo que se ha venido creando en los últimos tiempos una especie de teología totalitaria y personalista, inclusive excesivamente personalista, que está dando al traste con todo lo que creemos.

Terrorismo religioso, de unas partes y de otras, siempre lo hubo, es verdad, pero en este momento está revistiéndose con el matiz de lo político, de las civilizaciones, de las globalizaciones, del que todos creemos en lo mismo; y eso no puede ser. Ni debe ser. Antes de las hoy llamadas grandes religiones hubo otras, no sé si tan grandes pero sí al menos tan importantes. Y después de las grandes religiones han venido otras, quizá no tan grandes pero sí tan importantes. Porque el fenómeno de la creencia no es el fenómeno de la mayoría, no es cuestión de cantidad sino de convicción, de calidad de conciencia.

Estamos enredándonos mucho hoy día con el tema religioso, tanto a nivel de globalidad como a nivel de nacionalidades. Para algunos lo que cuenta, por ejemplo, en España, es la cantidad por encima de la calidad, es la tradición que ya, mayoritariamente, no existe. Empeñarse es continuar viendo a España como una nación católica porque la mayoría ha sido bautizada en esa religión es, a mi juicio, desvirtuar un poco la creencia. No obstante, los católicos tienen derecho al respeto de sus creencias, y la jerarquía tiene también el derecho de auparlas en buena lid. Eso sí, que los argumentos que sirven para unos, sirvan para todos porque, si no es así, no solamente estamos despreciando las creencias de los demás sino, y lo que es peor, fomentando un fundamentalismo nacionalista que no viene a cuento. Y luego pasa lo que pasa.

 
 

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