5. El
gran caos
María Velázquez Dorantes
Grupos ilegales extremistas han convertido al ser
humano en un ser inseguro, con debilidad física y mental, con desesperanza
sólo por el absurdo objetivo de tener poder. Es tiempo de detener al gran
caos terroristas antes de que éste nos detenga.
Buscando las circunstancias del caos
terrorista se puede resolver que no sólo a partir de la caída de las
torres gemelas este dio inicio en nuestra era, sino que ha sido producto
de mentes malvadas que definitivamente odian a la humanidad.
La destrucción masiva en el mundo entero
ha sido producto de aquellos que sólo se tienen terror a sí mismos, y
buscan salir de su realidad acabando con los demás; no puede ser que
Australia, España, Rusia, Estados Unidos, Alemania, Italia, China y muchos
países más vean caer sobre sus habitantes la sombra de la muerte, que hoy
en día tiene el título de terrorismo, aquello que verdaderamente solloza
en cada país, que despierta el miedo factor de devastación humana.
El terrorismo se ha convertido en la
mancha suicida y el gran caos porque no sólo mata físicamente sino
espiritualmente, después de que la tierra se ve azotada por la muerte,
poco a poco va perdiendo la esperanza y la fe. Y esto no puede continuar
así, el terror no puede ganar la guerra, sólo porque se ha asumido una
lista de «victoriosas batallas».
La podredumbre que los terroristas
intentan establecer es la corrupción en distintos niveles. ¿Quién dijo que
el mundo era para destruirse?.
La guerra, los atentados, la violencia,
el desorden social que implica la muerte son manifestaciones
desequilibradas por parte de aquellos que no tienen calma y conciencia
humana. Desgraciadamente el poder, el fanatismo, la intolerancia y la
falta de respeto hacia los demás han sido los generadores de estas
descargar de terror, que convierten un día en una eternidad y el antes
junto con el después nunca vuelven a ser iguales.
La lucha por la paz pareciera que se ha
retirado del campo de concentración, los organismos defensores de ella han
presenciado masacres terribles, objeto por el cual se dan por vencidos y
la desolación intenta cubrir la humanidad.
Niños soldados de África, fuerzas
armadas, bombas atómicas, virus biológicos, militarismo convertido en
totalitarismo, violencia política, asignación de tierras, despojo de la
vida, gobiernos infrahumanos, catástrofes y cataclismos sociales, sólo por
brillar en una historia que no tendrá olvido, pero sí arrancará odio por
parte de quienes lo ejercen.
Grupos ilegales extremistas han
convertido al ser humano en un ser inseguro, con debilidad física y
mental, con desesperanza sólo por el absurdo objetivo de tener poder, de
ser ellos quienes dominen socialmente y ¿cómo combatirlo? Si no se sabe
cuándo seremos traicionados; y una vida así no es vida.
Es tiempo de detener al gran caos
terroristas antes de que éste nos detenga.
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