2. ¿En busca de oscar así?
Felipe Santos
Cuando se va a concursar por el mayor premio del
mundo a una película, hay que saber un poco de los criterios por los
cuales se rige el jurado que lo preside.
Normalmente -al menos hasta ahora-, se
han premiado obras que tienen un gran valor en su nivel temático y
artístico. Estos son los dos parámetros para un film obtenga la estatuilla
anhelada por los que van al concurso.
NUESTRAS TRES PELÍCULAS EN EL MISMO
BARCO. Tras la selección habida el uno de octubre, será “Mar adentro” la
que nos represente.
En mi modesta opinión, estas tres
películas no creo que vayan a obtener premio. En primer lugar, porque dos
de los que nos representan, Garci y Almodóvar, ya lo han logrado. El
nuevo, Amenabar, puede que se gane algún premio por la parte técnica, pero
no creo que el jurado le conceda el galardón al tema en cuanto tal.
¿De qué van las tres películas?
El tema común que entrelaza a las tres es
la burla y la irrisión de los sacerdotes.
Dadas las circunstancias por las que ha
atravesado Estados Unidos con el tema de algunos sacerdotes pederastas y
algunos obispos, el tema no considero que sea el más apropiado para que el
jurado se pronuncie a favor de estos temas, olvidados ya en el panorama
americano, menos rencoroso y más olvidadizo ante estas realidades
desagradables de una pequeña parte de la sociedad. No son personajes
representativos ni símbolos para el mundo. Dado que el film premiado tiene
una mayor difusión por las salas de todo el planeta, temas de esta calado
y calibre no son, desde luego, los más estimulantes para el gran público.
BURLA
No cabe duda de que las tres obras
representativas de nuestro cine para este evento, tienen como eje común la
burla de los sacerdotes.
“La
mala educación” de Almodóvar no ha logrado -ni siquiera en España- el
éxito con el que soñaba el autor manchego. La juventud -que es la que va
al cine- le resulta un tema extraño y pasado de moda. Ya no les llama la
atención nada y mucho menos el papel de unos colegiales de los que abusan
algunos sacerdotes en épocas franquistas.
Su realidad les dice que estos temas y la
forma de presentarlos -arte- no les dice nada. El tiempo para ellos es muy
distinto del que tuvo Almodóvar en sus años de interno gratuito en un
centro regentado por religiosos. En vez de gratitud, ha mostrado aquello
que era lo más intrascendente y excepcional entre los miles de religiosos
y religiosas que se dedicaban a cuidar niños abandonados de las posguerra.
Su realización, por otra parte, tiene falta de ritmo y de creatividad. No
la creo digna de un Oscar.
“Mar
adentro” es una bella película a niveles técnicos, pero el tema de la
eutanasia y su inclinación a aceptarla como algo normal, no ha calado
todavía en la gran masa del público de todos los países del mundo. El
tema, por otra parte, lo presenta contraponiendo el valor esencial del
sacerdote jesuita tetrapléjico, que acepta su enfermedad con sentido de fe
cristiana, con el del protagonista que busca la muerte de todos modos.
Este desfase en el estudio de los personajes le puede costar caro. No se
debe ridiculizar a uno, en un tema tan serio, para realzar al que quiere
la eutanasia. Amenabar ha pasado de la trascendencia. La muerte es
cuestión de cada cual. No hace falta ni se necesita tener fe en la vida.
En este sentido, no tiene porqué aguantarse el dolor. Es inútil para el
que lo sufre y para quienes tiene a su lado.
Por eso, se ha inclinado en su film por
la eutanasia sin más razones. Basta que se sienta uno molesto con la vida
para que pueda acabar con ella. El ejemplo de cuantos sufren, es una
simple burla sin sentido, irrisoria.
“Tioviv”o
se centra en la época de los años 50. En esos años, de gratos recuerdos
para quienes los vivieron, aparece el papel de los sacerdotes que se
dedican a seducir a una niña o bien a mostrar su avaricia por el dinero.
Esto, dirá el jurado, no es lo representativo del pueblo español ni de la
humanidad en el buen sentido de la palabra.
La idea común de las tres películas,
además de denigrar a los curas, es la homosexualidad y los deseos
lésbicos.
He dado mi opinión.¡Ojalá que me
equivoque por el bien del cinema nacional! Mas sabiendo algo de la
temática por la que se rige el jurado, no me pronuncio a favor de que se
lleve premio la película globalmente. Puede que sí alguno de sus
elementos. El tiempo lo dirá.
Pero, ¡vamos!, que ya
el espectador desea pasar página a estos temas supervistos para hacer como
los franceses: presentar un film de aspecto positivo para los niños. Se
trata de la película “Les Choristes”.
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