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5. Las autopistas experienciales del cristiano

Felipe Santos, SDB

Tener fe para un creyente es vivir de acuerdo con sus convicciones espirituales. Frecuentemente se apoyan en un mensaje angular, fundamental, que es quien le da sentido a la existencia.

Para El cristiano, la fe es una relación con Dios del que recibe su Palabra. Ella es tanto una cuestión del corazón como de la inteligencia, incluso si el creyente se interroga y reflexiona continuamente acerca de su fe y sobre las consecuencias que puede tener en su vida diaria y en los compromisos con la sociedad.

Por eso me parece totalmente absurda la postura de ciertos sectores de los socialistas actuales del gobierno español. Quieren que la religión y el impulso vital de la fe se reduzca a la esfera de lo meramente privado, es decir, la de para las sacristías y no para la calle y la política.

Si la fe es la adhesión a un conjunto de verdades y se supone su conocimiento, entonces hay que decir que ella es un lazo con Jesucristo, que nos revela a Dios.

Es un acto de confianza y una fuente de gozo. La fe nunca llama a nadie a la tristeza, ni a la concepción aburrida de la vida. Quien así piensa está en las antípodas de una verdadera concepción y vivencia de la fe.

La fe se manifiesta y se traduce en actos concretos de amor, de paz y de reconciliación, en nombre del Evangelio.

No sé de dónde ni de qué resentimientos viven estas personas que intentan “solapadamente” extirpar y desterrar de la vida social española la fe que ha sido, durante nada menos que 2,000 años, el alimento espiritual que ha lanzado a miles y millones de españoles a la creación del arte, a la plasmación de a cultura con sello cristiano y al compromiso de ir más allá de nuestras fronteras para llevar la vida cristiana encarnada y vivida por aquellos intrépidos evangelizadores.

Ella es la urdimbre de nuestro patrimonio cultural y espiritual. ¿Por qué se le quiere desterrar de lo público y enviarla a lo privado? Un absurdo.

Tener fe no es poseer un libro sino ser testigo vivo de aquel en quien se cree.

En el Evangelio, a menudo Jesús se dirige a los humildes y a los pequeños.

El Dios de los cristianos es un Dios único en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu. Es la Trinidad.

La fe de los cristianos se enraíza en el misterio de la Trinidad. Son bautizados “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Dios se encarna en Jesucristo. Éste se pone enteramente a disposición del Padre y hace su voluntad hasta la muerte en la cruz. La unidad del Padre y del Hijo se realiza en el Espíritu.

La fe es una virtud teologal como la esperanza y la caridad.

La palabra latina “credo” significa: “yo creo”; se utiliza para designar la profesión de fe cristiana, es decir, lo esencial de la fe para un cristiano. Se proclama en la misa después de la lectura del Evangelio y se recita en el bautismo. Los dos textos más conocidos son: El símbolo de los Apóstoles (el más antiguo) y el símbolo de Nicea-Constantinopla (año 381.

Textos:

Buscar y conocer a Dios

  • La fe de Abrahám: Génesis 12,1-9
  • La fe del centurión de Cafarnaúm: Mateo 8,5-13
  • La fe de María en las Bodas de Caná: Juan 2,1-12
  • La fe del buen ladrón: Lucas 23,39-43

Proclamar la fe

  • Oración de Salomón: Primer libro de los Reyes 22-30
  • Confesión de san Pedro: Mateo 16,13-16
  • Confesión de la multitud en el Domingo de Ramos: Marcos 11,9-10
  • Confesión de fe del centurión al pie de la cruz: Lucas 23,42.
 
 

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