8. De lo general a lo particular
María Velázquez Dorantes
El hombre ha perdido el interés por los demás, solo
se sustenta para él mismo sin la capacidad de trabajar unido.
Particularizar es encerrarse en una burbuja que se llama esclavitud
egoísta y es un veneno que acaba con la propia existencia de quien lo
ejerce.
A lo largo de los procesos históricos y
sociales de la humanidad se ha percatado que el inicio de estos parte de
lo general hasta llegar a lo particular, ya sea que se trate de
movimientos sociales, medios de información, conversaciones, impresiones y
estilos siempre se va llegar al punto de interés particular, y quizás se
deba a una simple cuestión: el egoísmo.
Desde la guerra hasta los tratados de
paz, el factor influyente que los mueve son intereses propios,
individualizados, sin el razonamiento y consideración de los afectados o
beneficiados, porque asombrosamente Ante está situación tanto empresas
como instituciones dentro de todas las áreas realizan esfuerzos, planeando
estrategias que coadyuven al trabajo intergrupal, al conocimiento de las
personas, a la sociabilización e intercambio de ideas con un objetivo que
finalmente también es particular.
La era del egoísmo se ha manifestado
siempre, y gracias a esta gansada se pone de manifiesto mayor cantidad de
pobres y marginados contra pocos ricos malgastados que abusan de los
demás, sólo pensando en sus intereses particulares; y esto se refleja en
todos los ámbitos puesto que el dedo aplastante está constantemente
atacando, se imponen leyes de fuerza, de poderes políticos y económicos
que absorben todo aquello que los puede afectar y por ello, la sociedad no
progresa, no crece, no se desarrolla, se encuentra estancada por una
porción que doblega a los demás.
Los medios de información lanza títulos
como: «Solo para ti, Tú, Yo, Mi creatividad, En búsqueda de mi éxito,
Personificar la empresa con mi imagen», etc.. Ese reflejo constante del
siempre YO y nadie más, pareciera que intentan crear moldes de un sólo ser
que piense igual, que actúe de la misma forma, para sólo darle el
reconocimiento a un individuo.
Los seres humanos somos únicos e
irrepetibles, pero la generalización, es decir, la ayuda de los demás y la
ayuda que este único ser les da, siempre será necesaria, no se vive
aislado; el traje, los zapatos, la comida, la maquinaria y todos esas
herramientas que hacen que se vaya viviendo más cómodamente son parte de
la gran colaboración de seres que poblamos la tierra y sería injusto sólo
darle la importancia a mí mismo, el mundo no gira alrededor de nosotros,
socialmente y psicológicamente se necesita de la compañía de alguien más.
Particularizar es encerrarse en una
burbuja que se llama esclavitud egoísta y es un veneno que acaba con la
propia existencia de quien lo ejerce.
Recordar el último mandamiento de Cristo
en la Tierra para vivir mejor, es la excelente forma de guiarnos: “Amarás
a tú prójimo como Yo te amado”.
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