- Artículos
- 25 de octubre de 2004
1. La muerte en nuestra
cultura
Pbro. José Ignacio González Molina /
www.koinonia.com.mx
La muerte para el mexicano es dolor y fiesta. Incluso, en zonas rurales o
indígenas se viven funerales e inhumaciones con ambiente de "matiz
crepuscular": el atardecer que incluye al sol alegre y radiante de lo que
fue al medio día, con los matices oscuros y llorosos de lo que será la
noche.
2. Origen de las fiestas de
muertos
Eduardo Merlo Juárez /
www.koinonia.com.mx
A pesar de los cambios fundamentales experimentados con la conquista
militar y luego espiritual, la costumbre poco ha variado desde entonces
hasta nuestros días, la festividad de los muertos sigue siendo la más
importante celebración del año.
3. Niños contra la guerra
Mikel Agirregabiria Agirre
En un belicoso mundo de adultos, donde se presenta la guerra como un
inevitable videojuego para los vencedores, el mejor argumento por la paz
proviene de la inteligencia infantil desde el candor de sus diarios.
4. Convertíos o seréis
asesinados
Adolfo Carreto /
www.avmradio.org
Con Hussein, a los cristianos, en Iraq, les iba mejor. Me temo que esta
venganza contra todo lo que suene a cristiano tiene más de venganza
política que de venganza contra el cristianismo.
5. Los recuerdos
Adolfo Carreto /
www.avmradio.org
El que una píldora pueda borrarnos el sentimiento de culpa cuando
verdaderamente hay culpa es algo así como propiciar que el mal siga
dándose sin necesidad de arrepentirse.
6. Carta abierta a un embrión
congelado
P. Fernando Pascual
...Pero es que eres un embrión humano... Sé que eso no es justo, pero
ahora dependes de otros que no comprenden la riqueza de tu vida minúscula
pero estupenda, que no quieren aceptar que eres un ser humano, digno de
respeto.
7. Inmortalidad
Pbro. Miguel Rivilla San Martín
Nada que no sea la vida eterna satisface al creyente. Ni las honras
fúnebres, ni las coronas de flores...
8. De lo general a lo
particular
María Velázquez Dorantes
El hombre ha perdido el interés por los demás, solo se sustenta para él
mismo sin la capacidad de trabajar unido. Particularizar es encerrarse en
una burbuja que se llama esclavitud egoísta y es un veneno que acaba con
la propia existencia de quien lo ejerce.
|