9. En diversas ocasiones y bajo diferentes
formas dios habló a nuestros padres
Colaboración de los Sacerdotes de la Zona Pastoral
Norte de la Arquidiócesis de Puebla
Dios se ha valido de las personas del mismo pueblo
para realizar su obra de salvación. Es por eso que a través de la historia
de la humanidad han surgido hombres y mujeres que por su entrega, sus
consejos, sus enseñanzas y su sabiduría, han sabido orientar, gobernar,
realizar grandes hazañas, cultivar las artes, esto mismo ocurre en la
historia de la salvación que nos narran las Sagradas Escrituras.
Desde el principio Dios se ha revelado a
todos, a los que Él quiso, cuando quiso y como quiso. En la historia de
los pueblos hemos constatado, que esta revelación la hace Dios cuidando
continuamente a la humanidad, para dar la vida eterna a quienes le buscan
haciendo el bien. Así de hecho la historia de cada pueblo tiene en sí
misma la historia de Dios y su acción, que Él comenzó desde el momento de
la creación, porque Dios Nuestro Padre, ha determinado que todos lleguemos
a ser hijos suyos. Por lo tanto, Dios se ha revelado de algún modo a los
pueblos indígenas.
La presencia y acompañamiento de
Jesucristo, como semilla en las culturas de los pueblos, se da en los
mitos y ritos religiosos de ellos. Este pensamiento lo exponía San
Justino, cuando explicaba que "en las culturas se encontraba la Palabra de
Dios en forma de semillas". Esto mismo es lo que inspira a la Iglesia a
sostener que "evangelización no es un proceso de destrucción, sino de
consolidación y fortalecimiento de dichos valores, una contribución al
crecimiento de los Gérmenes del Verbo presentes en las culturas".
Dios siempre ha hablado a través de
nuestra cultura y nos pide llevar a cabo su proyecto construyéndolo en
nuestra historia, porque Él quiere que todos nos salvemos y lleguemos al
conocimiento de la Verdad, la Verdad que nos hará libres. Dios se revela y
realiza la salvación por medio de los seres humanos en el lenguaje humano;
es decir, sobre la base de las categorías mentales, moldes culturales,
estilos de vida de cada pueblo.
Dios se ha valido de las personas del
mismo pueblo para realizar su obra de salvación. Es por eso que a través
de la historia de la humanidad han surgido hombres y mujeres que por su
entrega, sus consejos, sus enseñanzas y su sabiduría, han sabido orientar,
gobernar, realizar grandes hazañas, cultivar las artes, esto mismo ocurre
en la historia de la salvación que nos narran las Sagradas Escrituras.
Cada pueblo, con todo derecho, debe y
puede recordar aquellas personas que por sus obras alabaron a Dios y
dieron gloria a su pueblo, tal es el caso de Quetzalcóatl, Netzahualcóyotl,
Cuauhtémoc, Tecayehuatzin, Toltecatzin, Cuauh-tlatoatzin entre otros de
Mesoamérica.
Hemos contemplado en la historia de
nuestros pueblos, cómo la revelación de Dios por medio de Quetzalcóatl
profeta y hombre de Dios, ha florecido en las costumbres y las tradiciones
de nuestros pueblos, las cuáles sabemos, que han venido de Dios y no de
"un hombre" nada más, porque si esas ideas u obras hubieran sido
inventadas solamente por el hombre ya se hubieran destruido por si solas,
pero como han venido de Dios permanecen latentes.
Por eso estas costumbres y tradiciones
han venido dando vida a nuestros pueblos por cientos y aun por miles de
años, recreando y haciendo fructificar las "Semillas del Verbo", que bien
sembró Dios en las culturas de nuestros pueblos.
Clemente de Alejandría estaba seguro de
que así como hay un Antiguo Testamento en la tradición y en la religión de
los judíos, también existe un Antiguo Testamento para los griegos y con él
podemos decir que los pueblos originarios de la región Mesoamericana
tienen su antiguo testamento.
Ya sabemos que Jesucristo no vino a
abolir "la ley y los profetas" con que Dios ha acompañado a nuestros
pueblos, sino a dar cumplimiento y plenitud a las profecías que el
Espíritu Divino reveló a nuestros abuelos y abuelas.
Esto es lo que nos hace ver con "ojos de
fe" la vida y obra de los Toltecas, seguidores de Quetzalcóatl, que
lograron inculcar a los demás habitantes de Mesoamérica su cultura, su
cosmovisión y su religión. Muchos testimonios de esto los encontramos en
Teotihuacan, Cholula, Tajín, Chichen-Itzá, Mitla y otros lugares sagrados.
El gran vigor que emana de sus profundas creencias religiosas sustentó la
movilización, transformación, recreación y vida de nuestros antepasados,
pero lo hicieron con tal vitalidad que su influencia nos llega hasta hoy.
Esta actitud de creyentes hace que al
acercarnos con "ojos y corazón de pastores" a la vida de nuestros pueblos,
reconozcamos y alabemos nuestra riqueza de costumbres y de valores
religiosos, así como la organización política que subyace en la vida de
nuestros pueblos, sobre la base de cargos y servicios, los cuales son
gratuitos y honestos. Tenemos la firme convicción de que Dios está
presente y actuante en la cultura de nuestros pueblos y que allí es donde
se configuran con una identidad propia.
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