3. El Papa que
espera el mundo
Miguel Rivilla San Martín, Pbro.
Hay analistas, comentaristas y simples fieles que al
manifestar sus expectativas sobre el sucesor de Juan Pablo II, se enredan
de tal manera que llegan a confundir la realidad con sus personales
deseos.
Hay analistas, comentaristas y
simples fieles que al manifestar sus expectativas sobre el sucesor de Juan
Pablo II, se enredan de tal manera que llegan a confundir la realidad con
sus personales deseos.
1- Olvidan que el Papa no es
sólo papa de Europa, sino del mundo entero. El futuro no está en el viejo
continente, sino en Asia. El catolicismo europeo ha dejado de ser el
referente obligado para la aldea global y quizás sean los católicos
hispanoamericanos los que tomarán el testigo.
2- Olvidan que la misión del
Papa está supeditada, guste o no , por las exigencias del Evangelio, la
Tradición de 20 siglos de andadura de la Iglesia y el Magisterio oficial,
marcado por los papas anteriores y Concilios ecuménicos.
3- Cualquier Papa,
prioritariamente, ha de ser fiel a la misión recibida de Cristo: Conservar
íntegro el depósito de la fe y confirmar en la misma a sus hermanos.
4-El sucesor de Juan Pablo II,
ha de ser un Papa conservador en lo esencial (dogma y moral) e innovador
en aspectos pastorales, sociales, mediáticos y modo de ejercer el gobierno
de la Iglesia.
5-Por encima de todo, el mundo
espera del Papa sea un hombre de Dios, santo, centro de la Unidad en la
Verdad, que refleje el rostro de Cristo, buen Pastor, con predilección por
los pobres y pecadores. En resumen, sea el párroco del mundo como su
antecesor.
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