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5. En el Vaticano fumata negra... en el D.F. fumata blanca

María Velázquez Dorantes

No cabe duda, que los medios de comunicación se aprovechan de situaciones que conciernen al mundo entero, cuestiones sumamente serias como ha sido la Elección Papal, pero tal aprovechamiento se convierte en una serie de periodismo televisivo amarillista, satírico e irónico.

No cabe duda, que los medios de comunicación se aprovechan de situaciones que conciernen al mundo entero, cuestiones sumamente serias como ha sido la Elección Papal, pero tal aprovechamiento se convierte en una serie de periodismo televisivo amarillista, satírico e irónico, que hacen uso de imágenes y momentos de esperanza para elaborar una parodia superflua; como ha sido asumir posiciones con un personaje que se ha destacado por el hacer el ridículo y valerse del poder la imagen televisiva, tal es el caso de Andrés Manuel López Obrador y muchos de los personajes políticos de México, que debaten su caso; el problema se suscita cuando los noticieros hacen uso de las imágenes del cónclave y de la formalidad de este para proyectar opiniones como la de Santiago Creel quien dice: “ los mártires y los santos solamente los veo en las Iglesias”.

La parodia de este tipo de situaciones coloca de manifiesto el poco respeto que existe en los comunicadores, el abuso de un equipamiento de edición que juega con las imágenes; el morbo por ubicar cuestiones políticas de forma caricaturesca y que lamentablemente no reflexionan, en lo que verdaderamente están produciendo como medio de comunicación.

El hecho de titular: En el Vaticano Fumata Negra... en el DF., Fumata Blanca, no representa más que la burla a los momentos que van a marcar por un lado a la humanidad, y por otro lado a los contextos que México ha presentado como telones de circo político.

La responsabilidad no es sólo del comunicador ni de los medios de comunicación, sino de los personajes que se muestran irreflexivos, y poco tajantes con este tipo de sarcasmos absurdos, el público receptor debe oponerse a la burla, debe marcar un alto total a la fanfarronería de quienes se sientan frente a una cámara y hace comparaciones de niveles contextuales sumamente diferentes; el público debe hacer con su opinión, que los medios de comunicación sean éticos y responsables.

 
 

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