4. Nihil novum
sub sole
Miguel Rivilla San Martín, Pbro.
A los cristianos actuales nos ha tocado vivir nuestra
fe en un mundo pagano, donde creen que vale todo.
“No hay nada nuevo bajo el sol”. Esta conocida frase del Eclesiastés
(1-10) la podrían grabar en su mente y corazón millones de católicos en
todo el mundo y otros tantos cristianos, en lo que aún, hoy día, seguimos
llamando ESPAÑA.
Son incontables las personas que asisten entre atónitas y desconcertadas,
al para ellas insólito espectáculo de cambios en el comportamiento moral o
más bien inmoral, de muchos de sus conciudadanos, incluso vecinos y hasta
familiares, a quienes siempre habían considerado como personas normales.
Esta gente sencilla se llevan las manos a la cabeza al percibir en sus
propias casas, difundido por todos los medios, el espectáculo deprimente
de la sociedad actual. ¿Qué es esto? ¿Es que ahora en democracia vale
todo? ¿Hasta donde vamos a llegar? ¿Qué va a pasar con nuestros hijos y
nietos pequeños dentro de unos años?...
He aquí unas preguntas angustiosas que exigen una respuesta adecuada. La
ha dado ya el nuevo Papa Benedicto XVI cuando habló de la “dictadura del
relativismo”. Por si aún alguien no se ha dado por enterado lo traduciría
al román paladino diciendo que a los cristianos actuales nos ha tocado
vivir nuestra fe en un mundo pagano, donde creen que vale todo.
En un ambiente similar comenzó el cristianismo hace 20 siglos. El mundo
greco-romano era un mundo pagano. Con el testimonio de un puñado de
cristianos y la fuerza de Cristo resucitado cambiaron aquel mundo. Está
todo en nuestras manos, católicos.
|