1. La lotería de
Dios
Miguel Rivilla San Martín
Si lo pensáramos bien no nos cansaríamos, -hablo de
creyentes-, de dar continuas gracias a Dios, porque en su lotería ha
dispuesto premios incomparables en esta vida o en la futura para todos los
hombres de buena voluntad.
Estamos la generalidad de los humanos tan inmersos en
el acontecer diario, que abarca, sobre todo, lo inmediato, las prisas, las
ocupaciones y preocupaciones materiales, la lucha por la vida, el sacar
adelante los hijos, la familia etc.., que, casi perdemos de vista lo
principal.
Manipulados hábilmente, por toda clase de propagandas
políticas, consumistas, hedonistas, ponemos la meta primera en el tener,
comprar, ganar o disfrutar de las efímeras satisfacciones que nos ofrece
la sociedad actual.
Nos equivocamos de medio a medio. La
verdadera felicidad no está en el dinero, (¡pobre hombre aquel que
sólo tiene dinero¡) ni en el
lujo, el poder, la fama, el derroche, sino en vivir día a día contento con
uno mismo y con los que nos rodean. ¡Ah¡ y sin ambicionar ni envidiar a
nadie.
En la lotería de Dios todos jugamos y a todos nos toca
más de lo que apreciamos. ¿Hay algo mejor que la vida misma, que el
disfrutar de salud, de trabajo, de los hijos y amigos, de la paz de
conciencia, de la fe y esperanza en el más allá?.
Si lo pensáramos bien no nos cansaríamos, -hablo de
creyentes-, de dar continuas gracias a Dios, porque en su lotería ha
dispuesto premios incomparables en esta vida o en la futura para todos los
hombres de buena voluntad.
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