6. Lo del maremoto
Miguel Rivilla San Martín
... lo que se nos pide a todos ahora, es que la
solidaridad global deje de ser una bonita palabra, arrimemos el hombro, y
los creyentes oremos al Señor, con sentimientos de fe, esperanza y
conversión, pues El “está cerca y vendrá como un ladrón en la noche”...
Se ha dicho y es verdad que lo del maremoto de
Indonesia, acaecido en plena Navidad, es una de las mayores catástrofes de
la historia a juzgar por el número, aún provisional de víctimas y
desaparecidos, -(pasarán de las 50.000)- de connotaciones bíblicas.
Nunca mejor empleada esta expresión, que recuerda a
todos los conocedores de la Biblia, el anuncio apocalíptico y señales del
final de los tiempos (Mt 24, 6-24).
Queda uno anonadado al constatar la pequeñez del ser
humano y sus nimios recursos defensivos, frente a la fuerza desatada de la
naturaleza.
Y ¿qué decir de la imprevisión sufrida por miles de
turistas a quienes sobrecogió la muerte, en bañador, veraneando
tranquilamente? Claro que el evento sucedió a miles de kilómetros y pocos
se sentirán interpelados, personalmente, por ello.
Descartando la postura incomprensible de la
indiferencia, lo que se nos pide a todos ahora, es que la solidaridad
global deje de ser una bonita palabra, arrimemos el hombro, y los
creyentes oremos al Señor, con sentimientos de fe, esperanza y conversión,
pues El “está cerca y vendrá como un ladrón en la noche” ( 1Ts. 5,2).
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