1. Salud, dinero y
amor
Mikel Agirregabiria Agirre
La
canción decía “Tres cosas hay en la vida: Salud, dinero y amor. Y el que
tenga estas tres cosas, que le dé gracias a Dios”.
Tras la lotería de navidad que nunca toca, se declara
el día de la salud: “Mientras haya salud…”. Y ello recuerda la terna
clásica de la felicidad: Salud, dinero y amor. Dos de estos elementos
también aparecen entre las tres vivencias que nunca se olvidan: el primer
amor, el primer dinero ganado y el pueblo donde se nació. E igualmente,
amor y dinero se repiten entre las tres cosas que no pueden ocultarse: el
humo, el amor y el dinero.
Muchos consideramos que el orden
convencional de estos tres pilares del bienestar no es el correcto: Mejor
sería primero el amor, luego la salud y finalmente el dinero. Paul Giraldy
señalaba una diferencia: “El joven desea: amor, dinero y salud.
Cuando llega a viejo desea: salud, dinero y amor”.
Probablemente la salud no preocupa en la juventud y sí en la madurez, pero
la primacía del amor y la relatividad del dinero debieran ser constantes
en todas las etapas vitales.
El amor es la materia básica de la que
está hecha la vida, porque la ciencia de vivir es el arte de amar. El vals
de Rodolfo Sciammarella, que se remonta a 1939, insistía: “El que tenga un
amor, que lo cuide, que lo cuide”. El amor además da trascendencia a la
vida, con sus múltiples formas y dimensiones: amor de pareja, familiar,
amistad, solidaridad,… Maurice Blondel señaló “El amor es, ante
todo, lo que hace ser”.
La salud ha demostrado ser la mayor preocupación de la
población según todas las encuestas, donde entre las circunstancias que
más nos inquietan aparecen en los primeros puestos el fallecimiento, una
larga o grave enfermedad o la invalidez, mucho antes que el desempleo o el
divorcio. Con razón Emerson apuntaba que “la primera riqueza es la salud”.
El dinero es un buen sirviente, pero un mal amo; por
ello, hemos de convertir al dinero en el más poderoso de nuestros
esclavos. De ese modo, el dinero es algo maravilloso. Puede ser descrito
como la energía de la Humanidad en forma portátil. Dispone de poderes que
su amo no posee: puede acudir donde su propietario no llega, hablar
idiomas que su poseedor desconoce y salvar vidas de quienes su dueño no
sabe el nombre. Así mientras trabajamos en nuestra oficina, con un poco de
fraternidad podemos estar colaborando mediante ONGs en escuelas,
hospitales o asilos de lejanos países.
Lo cierto es que amor, salud y dinero son esenciales
porque cuando nos falta alguno de estos factores no podemos pensar en
otros objetivos; sólo si los hemos conseguido -en algún grado- podremos
plantearnos nuevas metas. ¡Que el año 2005 nos traiga mucho amor, salud y
dinero! Por si acaso no vienen por sí mismos, sería aconsejable ponerse a
trabajar duramente para descubrirlos allá donde se encuentren.
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