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3. Todo sobre Jesús (2)

Alejo Fernández Pérez

Comentarios a un interesante artículo de Alberto de Mingo Kaminouchi que apareció en EL SEMANAL (España) del 19 al 25 de diciembre de 2004, nº 895.

¿Quién fue María Magdalena? Sobre ella se han dicho muchas barbaridades por enemigos de Cristo. "La Iglesia católica se ha desmarcado de una larga tradición que la representó como pecadora, y que inspiró a Vermeer o Velázquez”. “En la reforma del Misal de 1969 se eliminó de la liturgia católica toda referencia a sus pecados”. Las tradiciones son eso, tradiciones, que pueden ser verdaderas, falsas o simples leyendas. Si se descubre la verdad se admite y “San se acabó”. ¿Cuánto hay, de verdad, de falso, de leyenda o se oculta en cualquier biografía o historia?

¿De qué hablaba Jesús? Basta abrir los Evangelios para ver cómo y de qué hablaba: con una enorme sencillez y simplicidad, partiendo de las situaciones reales de la vida de aquel tiempo. Habla de la familia, de las ovejas, de las higueras, del vino, del sembrador... Lo que de verdad importa es que los Evangelios, donde se recogen sus palabras, constituyen un verdadero milagro de amor. Nadie más que un Dios podría dictarlos.

¿Se creía Dios? Parece una pregunta con poco sentido. Jesús sabe y dice repetidamente que era el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el Hijo del Hombre, el Hijo del Padre ¿pero sabe que es Dios? En una ocasión Felipe le pregunta: (Jn 14, 8) “Señor muéstranos al Padre y nos basta” Jesús responde: “Felipe, tanto tiempo ha que estoy con vosotros y no me habéis conocido? El que me ha visto a mi ha visto al Padre”. Además en el Credo rezamos: (…) Creo en un solo Señor Jesucristo... Dios verdadero de Dios verdadero... de la misma naturaleza del Padre...” Además, en otra ocasión afirma que “Yo y el Padre somos una misma cosa”. Tras estas afirmaciones se desprende que Jesús Sí sabía que era Dios

La Ciencia y Jesús. Alberto nos da una breve información acerca de los estudios científicos sobre Jesús, en los que, desgraciadamente, la universidad española está ausente. La Iglesia católica estimula a los científicos de todo orden a continuar los trabajos que puedan hacernos conocer mejor a Jesús: su vida, su tiempo y su doctrina.

Desde hace algunos años los ataques a la religión católica se han desorbitado. A nivel mundial existe un decidido y claro propósito de destruirla. Prensa, TV., Radio, libros , artículos, panfletos... parecen haberse puesto de acuerdo en denigrar a la Iglesia, arrastrando con sus falacias a numerosos católicos poco preparados. Numerosas sectas, como lobos, están depredando al rebaño.

Estos ataques han existido siempre ¿Por qué revisten hoy tanta gravedad? Quizá porque los católicos estamos menos preparados, formados y entrenados para la lucha que nunca. Estamos en el pasotismo del todo vale, excepto para la Iglesia a la que no se le admite nada En esta guerra el “enemigo” podría pensar que: “Si aprieto y veo que está duro, reculo; si está blando, sigo apretando”. Y puede que los católicos estemos hoy blandos, tibios, apáticos, fáciles para ser apretados y destruidos.

Afortunadamente este rebaño tiene muy buenos pastores: Papa, Obispos, Santos, Sacerdotes y teólogos que están entre las personas mejores y más sabias del mundo, religiosamente hablando. Por otra parte, si obedecemos y no discutimos las órdenes de cualquier jefecillo mundano ¿ por qué vamos a estar discutiendo a todas horas las de nuestros pastores? Fortalezcamos nuestro espíritu con una rigurosa formación y una vida ejemplar. Serán nuestras mejores armas. No dialoguemos sobre lo que es inútil dialogar: los principios de nuestra fe. No aceptemos el combate en el terreno elegido por el enemigo. Ante cualquier duda miremos al Vaticano: ¿ Qué dice el Papa? ¿ ¿Qué dicen los Obispos? ¿ Qué dice la Iglesia? Tras pronunciarse, digamos: ¡Amén! Sin contemplaciones, decididamente y con profunda confianza, en la seguridad de que marcharemos por el mejor y más seguro de los caminos.

 
 

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