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4. México no reacciona

María Velázquez Dorantes

El bullicio no está tomando en cuenta la opinión de los votantes, el gobierno presente analiza los posibles candidatos pero se olvida de gobernar para el bien común -es una especie de laguna social- y todo esto, además del narcotráfico, la pobreza, la violencia, la inseguridad, la responsabilidad gubernamental, etc., tiene a México pávido y menguado, por una situación hostil y egoísta que sólo ve intereses propios y nada más.

La situación política de México es una situación de desconfianza, nadie confía en nadie y, lo más grave, en nada; ya no se cree en el gobierno del diálogo, el gobierno ecologista no se encuentra como mirilla, y los demás rescatan reliquias de un pasado muy trillado. Se disputa el regreso de la fotografía de Juárez a la casa del gobierno federal, pero al mismo tiempo, se plantea la posibilidad de un cardenismo al frente, hay quienes se encuentran en silencio para enviar la sorpresa días antes del destape del 2006, y todos realmente se preocupan por llegar a la candidatura. Y ¿el pueblo? ¿Alguien se ha preguntado qué piensa, qué quiere, qué busca la nación mexicana? Pareciera que sólo se ve la figura geográfica, con algunos -si no es que muchos- que representan a los “políticos”, pero lo demás es desierto.

La gente mexicana está inmóvil, estática, no opina, no cree, sólo recibe las aproximaciones de quienes intentan traer un gobierno demócrata, algunos ven cómo una especie de socialismo se va acercando, pero no dicen nada. ¿Será acaso que los mexicanos reservan una sorpresa para los políticos?

Ante la decepción que ha venido sufriendo la República Mexicana en la última década, se teme regresar al estado fósil, porque era un gobierno corrupto pero “que tenía idea de gobernar”, mientras que por otro lado se encuentra “la jugada” con otro nuevo estilo de gobierno, no obstante la susceptibilidad ante la incertidumbre está muy palpitante. Aunque no se escuche, la gente tiene el corazón acelerado, pero no de emoción sino de desesperanza política.

El bullicio no está tomando en cuenta la opinión de los votantes, el gobierno presente analiza los posibles candidatos pero se olvida de gobernar para el bien común -es una especie de laguna social- y todo esto, además del narcotráfico, la pobreza, la violencia, la inseguridad, la responsabilidad gubernamental, etc., tiene a México pávido y menguado, por una situación hostil y egoísta que sólo ve intereses propios y nada más.

¿Y la nación? ¿Qué están haciendo los que se consideran el futuro de México? ¿Qué dicen los que son la opinión pública? ¿Las demás esferas sociales cómo están reaccionando? ¿Dónde se encuentra la integración de México? ¿Nos habremos dado por vencidos y se amenaza con lo que vulgarmente se dice: ¡ya lo que caiga!? Verdaderamente existe perplejidad y nadie se preocupa por eso, todos están esperando el nuevo escándalo, qué se dijo en tal conferencia, qué dicen algunos medios de comunicación, pero qué dice el mexicano... quién sabe, no han puesto atención, no han recapacitado sobre la situación del individuo y esto está generando mayor estado crítico, porque se han generado estatuas mexicanas que no tiene voz ni voto y si los mexicanos no deciden romper esas estatuas el país va a continuar sumergiéndose en una pequeña isla de dinero y conveniencia para los que se dicen hacer política.

 
 

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