7. Preservativo: El
fin y los medios
Valentín Abelenda Carrillo
La Iglesia española no modifica su posición
tradicional, sino que muestra la exigencia moral de los actos humanos y
nunca “el fin justifica los medios”
No es de extrañar que en la lucha contra una epidemia,
de transmisión básicamente sexual, tan devastadora como el sida, muchos
justifiquen la tolerancia relativa con el uso de un medio anticonceptivo
que, fuera de ese contexto concreto, continuaría recibiendo una
interpretación moral negativa, es por esto que han querido hacer coincidir
sus deseos con la realidad y con las posturas de algunas organizaciones.
No obstante, no podemos olvidar que en este aspecto la doctrina reiterada
por la Iglesia Católica vincula naturalmente la sexualidad con la
procreación. En este sentido, no considera lícito con carácter general el
uso de procedimientos anticonceptivos.
A pesar de eso, los que propugnan el condón como único
elemento de lucha, no pueden aceptar que se promuevan otros métodos que
resultan más eficaces pero que comportan un estilo de vida concreto lejano
al de un permisivismo hedonista imperante, estos métodos son la fidelidad
y la abstinencia. Por lo demás, como confirman los expertos, la lucha
contra la transmisión sexual del sida aconseja la combinación de distintos
medios, entre ellos, y junto con la utilización del preservativo sólo
cuando se están viviendo con personas contagiadas -en el resto no- el uso
razonable de la sexualidad que excluye la promiscuidad y aconseja la
fidelidad y aun la abstinencia. Después de toda la polémica creada por
unas declaraciones, tal vez poco afortunadas y posteriormente
tergiversadas, la Iglesia española no modifica su posición tradicional,
sino que muestra la exigencia moral de los actos humanos y nunca “el fin
justifica los medios”; por eso es difícil adaptar las exigencias morales a
la necesidad de combatir una plaga atroz que tanto sufrimiento provoca en
todo el planeta. No obstante no debemos olvidar que los métodos propuestos
por la Iglesia están dando resultados positivos en países en los que la
plaga está más arraigada.
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