8. Políticos, ¡sacad las manos de…!
Alejo Fernández Pérez
Los políticos progres de izquierdas, que presumen de
demócratas, se empeñan en destruir a la Iglesia católica por todos los
medios. Mejor sería que respetaran a la Iglesia y se dedicaran a gobernar
con democracia.
Señores, lamento decirlo, pero a mí me aburre el
fútbol, no me gusta un pelo tener que aguantarlo todos los días y a todas
las horas en la TV, la radio, la prensa y en las conversaciones. Me tiene
“jarto y empachao”. Sin embargo, comprendo que haya muchas personas a
quienes les guste, les divierta y les haga la vida agradable. Y eso merece
respeto, un profundo respeto.
A pesar de mi fobia jamás se me ha ocurrido, ni
ocurrirá, blasfemar contra el fútbol, perseguir a los directivos, quemar a
los estadios o prender fuego a los futbolistas o forofos. No Señores, me
parecería feo y un poco canallita. Solución: Me limito a no ir al fútbol y
a cambiar de canal.
Otros sí blasfeman, persiguen y queman. Se trata de una
minoría, no pequeña, de políticos progres de izquierdas, cuya fobia hacia
la Iglesia católica parece no tener límites. Estos políticos
frecuentemente desconocen al marxismo, al socialismo y a los demás ismos;
como tampoco han leído los Evangelios, ni pisan la Iglesia, desconocen a
Cristo y a su Iglesia. Profesan una nueva y particular religión en la que
sin exámenes, oposiciones, revisiones médicas o psíquicas y con poca
cultura han sido elevados de monaguillos a obispos, sin más méritos que
saber alborotar. Y lo hacen muy bien, con pancartas, eslóganes, insultos,
huelgas, embustes a go go y algún que otro incendio. Su primer
mandamiento: Vale todo para gobernar. El segundo: odiar y perseguir a
quien no comulgue con sus ideales o se les opongan. ¡Y presumen de
demócratas!
Para destruir a la Iglesia católica vale todo. Están
intentando por todos los medios destruir al matrimonio, a la familia y a
la enseñanza, pilares fundamentales de la sociedad cristiana. Fomentan
mediante “el arte y la literatura”(?) el desprestigio de lo religioso:
Fiestas de Navidad, Reyes, Semana Santa. Aprovechan sus fechas para
sustituirlas por otras laicas con más juerga. Como ahora no se lleva eso
de quemar iglesias o curas lo hacen en nombre de su peculiar concepto
jacobino de libertad e igualdad.
Resulta que estos “demócratas” no admiten y persiguen a
los que no piensan como ellos. Como lo quieren controlar y mangonear todo,
no les queda tiempo para gobernar y administrar al pueblo. Yo les pediría
que fuesen menos de izquierda, de derecha o de centro y algo más
demócratas, pero demócratas como los británicos, suizos, norteamericanos y
poco más, pues el resto no es de fiar.
Claro que en democracia tendrían que sacar sus manos de
la Iglesia, de la enseñanza (en quiebra), de la vivienda (dos millones
cerradas) y de una justicia domada. Tendríamos que saber de dónde sacan y
cómo gastan los euros los partidos y dejar de inmiscuirse en las empresas.
Y sobre todo tendrían que dedicarse a lo que de verdad nos importa:
Cataluña, Vascongadas y Europa.
Mientras tanto, los políticos métome-en-todo, los que
atacan sin sentido a la Iglesia, a la oposición, a las costumbres
ancestrales y a toda moral podrían limitarse a no ir a la Iglesia y a
cambiar de canal. Por el bien de España: ¡Déjennos tranquilos! No nos
aburran más con sus rancios sermones progres y sus visiones salvadoras de
la patria. Estamos en el año 2005, no en 1934.
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