4. Un Papa sensible
a las necesidades de agua
Jesús Domingo Martínez
El discurso del Papa encierra una notable reflexión
sobre aspectos de gran importancia para una convivencia que pretenda
sustentarse en criterios morales y que merece una atención reflexiva por
parte de los gobernantes y del conjunto de la sociedad,
En unos momentos de sequía, con problemas prácticamente
en todas las zonas agrícolas españolas, el discurso del Papa a los obispos
españoles, más que como una crítica a la política de agua del Gobierno del
Estado, parece una fina sensibilidad hacia los problemas de uno de los
sectores menos valorados por la sociedad actual. Además de este problema y
con la prudencia propia del caso, Juan Pablo II ha dejado claros el
derecho y el deber que corresponden a los obispos de velar por el derecho
a la vida y por los elementos básicos del matrimonio y la familia,
referencias muy precisas a los planes precipitados y poco justificables
del Gobierno en asuntos que la sociedad española no considera
prioritarios. Además, como hacíamos referencia al inicio, es llamativa
también, porque apunta a los principios de unidad y solidaridad, la
mención al problema del agua, recurso natural cuyo uso debe orientarse al
bien común.
El del Papa es un discurso pronunciado con motivo de la
visita “Ad Limina Apostolorum” de algunos obispos españoles, encierra una
notable reflexión sobre aspectos de gran importancia para una convivencia
que pretenda sustentarse en criterios morales y merece una atención
reflexiva por parte de los gobernantes y del conjunto de la sociedad. No
hay duda que los aspectos tratados en el discurso presentan serios
problemas a la sociedad como fruto del egoísmo personal y de la falta de
solidaridad; el caso del agua, bien escaso y fuente de riqueza, es
llamativo y el Papa lo ha recordado.
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