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4. Sobre abstinencia y ciencia

Jesús Domingo Mez Madrid

En un periódico de gran tirada, un pseudo-científico se burla de una información —esa sí, científica—sobre abstinencia y contagio del sida, porque no está de acuerdo con sus creencias. Eso no es propio de un hombre de ciencia.

El pasado día 27 de Enero, en un periódico de gran tirada, se publicaba una carta titulada “abstinencia y ciencia”. La carta, escrita muy en la línea del movimiento laicista que tanto abunda en nuestros días, la firmaba un científico. No conozco el grado de ciencia acumulada por el firmante pero la de un científico que se mofa de unos resultados contrastados o que desacredita una revista de prestigio —“La publicación de estas trivialidades en alguna revista científica "de prestigio" no hace más que minar la credibilidad de la revista en cuestión” dice textualmente— porque publica un estudio con el que no se está de acuerdo con las conclusiones a las que se llega, no es propio de un hombre de ciencia. Por todo esto me parece conveniente replicar al supuesto científico. con un ejemplo que espero le permita seguir investigando.

Con la abstinencia sexual la probabilidad de contagio del sida es casi nula y con la fidelidad a una pareja sana la probabilidad de contagió se aproxima al cero. Vender el condón como único medio para evitar el sida es no tener en cuenta que se tienen unas posibilidades del 15 % de contagiarse del sida, los resultados así lo demuestran. Reducir del 15 al 5 % el contagio del sida, entre la población de Uganda, con la aplicación del ABC propuesto en el trabajo publicado en la revista de “prestigio”, es un hecho. Esto es científico aunque a algunos no les guste.

Por seguir el mismo método del ejemplo, no tan infantil como el que al científico gusta, les propongo un caso hipotético. Imagínense los lectores, un grupo de científicos recomiendan, como único medio para desplazarse, vehículos con graves taras de fabricación. Estos vehículos sólo pueden garantizar el 85 % de seguridad. ¿Resultado? millares de muertos y millones de inválidos, sólo estarían a salvo aquellos ciudadanos que no siguiendo los científicos consejos se abstuvieran de desplazarse, al menos, en semejantes vehículos. Pues bien, no se trata de un caso hipotético, es real, el número de muertos por infección de sida que en relaciones sexuales con personas infectadas utilizaron condón aumenta año tras año y el aumento de casos de abortos de embriones humanos producidos por fallo del preservativo, imparable. Si no fuera porque los científicos del ejemplo cuentan con una gran cobertura mediática, podrían ser acusados de provocar genocidio. ¿Resultado? El lamentable estado en el que nos encontramos.

 
 

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