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5. El Código DaVinci (11)

Walter Turnbull

“Espiritualidad de cafetería”

La religión de la diosa viene a ser la religión de nuestro tiempo.

Por un lado promueve valores muy válidos como la armonía y la tolerancia, el respeto a la naturaleza y la valoración de la mujer, la no violencia, que muy buena falta nos están haciendo en nuestros días en todos los niveles.

Por otro lado, nos ofrece una espiritualidad sin una verdad absoluta, sin dogmas ni mandamientos, sin obediencia a una autoridad, sin pecado y sin culpa, sin libre albedrío, que no busca un sentido a la existencia y, para rematar, convierte el libertinaje sexual y la promiscuidad en una piadosa práctica religiosa.

El resultado —o el objetivo— de esta doctrina es una ética libertina, individualista, completamente autoindulgente en la que las bajezas se convierten en virtudes; una vida fácil y banal sin responsabilidad moral ni social, sin preocupación por el prójimo, sin compromisos ni esfuerzos, en la que solamente se tiene que hacer lo que se apetece; una conciencia tranquila y un optimismo absoluto respecto al futuro, dado que el mal no existe y el infierno tampoco.

No es de extrañar que esta religiosidad nada exigente y acomodaticia, esta “espiritualidad de cafetería, políticamente correcta” —como le llama J. Antonio Ullate— resulte tan atractiva y tan convincente para nuestra cultura hedonista y egoísta; es la perfecta religión “light”. El sustituto de religión que el liberal moderno está buscando y que tiene el don de satisfacer todos sus anhelos.

El cristianismo auténtico también busca la realización y la felicidad del hombre y de la mujer, pero las busca por un camino muy diferente. Solamente la Iglesia católica guarda intacta una verdad revelada por Dios que incluye una moral, y exige compromiso y esfuerzo, superación de nuestra naturaleza y dominio de nuestras pasiones. “El Reino de los Cielos sufre violencia, y solamente los esforzados entran en él” (Mt. 11, 12).

Por eso la Iglesia católica es perseguida, difamada y desacreditada más que ninguna otra, porque es el eterno enemigo de aquellos a quienes incomoda la verdad. Por eso un farsante oportunista hasta se atreve a culparla de todas las tragedias que aquejan a la humanidad.

Acerca de esta nefasta obra (El Código DaVinci) y tantas otras que, como ésta, han surgido para confundir y para lucrar, no podía ser mas exacta la profecía de San Pablo:

Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por el gusto de oír novedades, apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas (2Tm. 4, 3-4).



 

Para la elaboración de este extracto, he extraído —valga la redundancia— indistintamente, ideas, datos y frases de los siguientes documentos:

Ginés Rodríguez, Pablo J. EL HECHO Y SU CONTEXTO. E-cristians.net, 09/Ene/2003 

Téllez Girón de Ortiz Izquierdo, Mónica. ERRORES Y MENTIRASen EL CÓDIGO DA VINCI de Dan Brown

Ullate Fabo, José Antonio (entrevista con). El poder de seducción de «El Código da Vinci». ZENIT.org, 28/Oct/2004

Vaquero Oroquieta, Fernando José. Las razones del éxito de «El Código da Vinci». entrevista con José Antonio Ullate, autor de un libro sobre la obra de Dan Brown.
Arbil, anotaciones de pensamiento y crítica, Nº 85, Oct/2004

Calvo, José Luis. LIBROS. Literatura, historia y conspiraciones. www.pensar.org, Mar/2004

Munilla Aguirre, José Ignacio. De Códigos Da Vincis. periodismocatolico.com, 7/Ene/2005

Ullate Fabo, José Antonio. La verdad sobre EL CÓDIGO DA VINCI. Madrid, España. LIBROSLIBRES, 2004

 
 

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