4. El amor y la
amistad también tienen historia
María Velázquez Dorantes
Sentir el amor y la amistad es dejar abiertas las
puertas del corazón, es luchar en la guerra por la paz, es demostrar
humildad ante la soberbia, es caminar entre espinas para llevar a otros la
espuma del mar, es brindar el mejor de los afectos a todos los seres
humanos.
El 14 de febrero no sólo se trata de tarjetas,
chocolates, flores, peluches, etc., sino que también se trata de recordar
la historia que hizo que esta fecha todas las personas se demuestren un
afecto.
Cuenta la leyenda que el emperador Claudio III era un
hombre que no creía ni el amor ni en la amistad, que prohibía a sus
soldados enamorarse, porque si lo hacían se convertían en guerreros
débiles e indignos; mientras que Valentino, un mártir cristiano, se
dedicaba a propagar el amor entre todos los seres humanos, y tal hazaña lo
llevó hasta la muerte, porque no obedeció las ordenes del emperador, el 14
de febrero del año 270.
Este es un ejemplo que muchos deberíamos seguir,
proclamar el amor y la amistad, no sólo un día sino todos, no a través de
muchos regalos, sino del afecto sincero y puro.
Pero el más grande ejemplo de amor se ha
visto en la Pasión y Muerte de Jesús, quien por amor dio su vida en una
Cruz, y por legado dejó: “Amarse los unos a los otros como Yo
los he amado”. Verdadero tesoro que
tuvo historia y que sigue haciendo historia.
Intentar definir al amor y a la amistad es sumamente
difícil, pero sentirlos es dejar abiertas las puertas del corazón, es
luchar en la guerra por la paz, es demostrar humildad ante la soberbia, es
caminar entre espinas para llevar a otros la espuma del mar, es brindar el
mejor de los afectos a todos los seres humanos.
Todos los días deberían de convertirse en 14 de
febrero, para que cada hombre le demuestre a otro cuán importante se es.
Es seguir creando leyendas y verdades que demuestren que el amor y la
amistad no se compran como los regalos, sino que son como semillas que
deben alimentarse a diario, para ver buenos frutos.
No hay que dejarse invadir por el consumismo ni la
publicidad y que para el siguiente día todo ese amor que se depositó
dentro de un regalo se nos olvide; es de carácter obligatorio recordar el
mensaje de Cristo pero sobre todo es obligatorio vivirlo día a día, no
solamente un 14 de febrero.
Porque el amor y la amistad, como dicen
muchos autores, son regalos de un alma para otra, son fortunas invaluables
e inexplicables que buscan la supervivencia. Y como dijo el poeta
portugués Fernando Pessoa: “Amo como ama el amor. No conozco
otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te
amo, si lo que quiero decirte es que te amo?”.
|