5. Mi postura
negativa a la constitución europea
Miguel Rivilla San Martìn
Con
idéntico derecho que cualquiera a manifestar libre y públicamente mi
opinión de aceptación o rechazo a la Constitución europea;
proclamo mi oposición a la
misma, entre otras, por estas razones:
Desde mi condición de ciudadano español,
no afiliado a ningún partido, ni ideología política; sólo desde mi
profesión de fe cristiana, ajeno a otras consideraciones de tipo
económico, político, partidista o social; con idéntico derecho a
manifestar libre y públicamente mi opinión de aceptación o rechazo a la
Constitución europea; proclamo mi oposición
a la misma, entre otras, por estas
razones:
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NO, porque en todo el texto se ignora a Dios y no alude para nada a las
raíces cristianas de Europa.
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NO, porque no garantiza el derecho a la vida, ni la libertad de enseñanza,
ni los derechos de las familias
-
NO, porque propone una Europa sin fundamentos claros, ambigua y
relativista.
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NO, porque los autores de la misma han mostrado clara y pública
desafección a la Iglesia católica y a lo que representa.
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NO, porque España pierde peso y se perjudican sus intereses
-
NO, porque posibilita que leyes europeas prevalezcan sobre el derecho
estatal y foral.
-
NO, porque configura una Europa vacía, sin raíces y sin rumbo, dirigida
por una burocracia asfixiante, anónima, dirigista y absorbente.
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NO, porque los grandes partidos españoles evitan el debate interno de sus
miembros.
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NO, porque perjudica a los países más pobres y pequeños.
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NO, por ser un texto ilegible, apresurado, y que no garantiza ni la unidad
ni la defensa del territorio nacional.
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NO, porque adultera el principio de subsidiariedad aplicándolo de forma
totalitaria.
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NO, porque en su redacción no han tomado parte personalidades cristianas,
católicas ni religiosas.
N.B. Casi todas estas razones las publicó el periódico
digital HISPANIDAD el 21 de diciembre de 2004. Servidor se identifica con
todas ellas
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