9. El porro en las
farmacias
Jesús Domingo Martínez
con la aprobación de la venta de cannabis en
farmacias, se trivializa el uso y el consumo de un producto (droga) con
efectos graves para la salud además de crear dependencia.
“El
cannabis, un riesgo para la salud mental”, era un titular de la
publicación de un nuevo estudio en el que se confirma que el consumo de
cannabis aumenta la probabilidad de trastornos psíquicos en los jóvenes.
El estudio se hizo a raíz de la rebaja de penas por posesión y tráfico que
había hecho el gobierno de la Gran Bretaña. El cambio experimentado en ese
país significa, en la práctica, que cuando la policía sorprende a alguien
con cannabis, se limita a confiscar la droga. Para muchos, la
medida ha contribuido a crear en la gente la impresión de que el cannabis
es prácticamente inocuo. Pero eso es
falso, advierten en una conferencia y un estudio recientes.
El resultado del estudio y de la práctica británica es
que el consumo de cannabis aumenta los casos de psicosis: mucho en los
jóvenes con predisposición y ligeramente en los demás. Entre los primeros,
presentaban síntomas psicóticos el 51% de los que fumaban cannabis, frente
al 26% de los no consumidores. Entre los no predispuestos a la psicosis,
las proporciones son del 21% y del 15%. En el conjunto de la muestra, el
consumo esporádico (al menos cinco veces al año) aumenta en dos tercios la
probabilidad de sufrir trastornos mentales, y el consumo regular (una o
dos veces por semana) la aumenta en un 95%.
El pasado día 1 de febrero la Generalitat de Cataluña
anunció “Sesenta farmacias catalanas venderán marihuana para uso
terapéutico”. Según la consellera de sanitat “De esta manera no la tendrán
que comprar de manera clandestina y de menor calidad”. Antes del verano,
la misma consellera ya avanzó la voluntad del Gobierno catalán de llegar a
un acuerdo con una multinacional farmacéutica que entonces estaba a punto
de sacar un producto farmacológico con extractos de la planta de la
marihuana.
Por si este producto no fuera ya popular entre los
adolescentes, el “The Daily Tele-graph” ponía en boca de la Dra Gerada la
siguiente expresión “hoy, el cannabis es más popular entre los jóvenes que
el tabaco, y las variedades más potentes están más difundidas que nunca”.
Ante las conclusiones del estudio (aumenta el riesgo de
enfermedades mentales) y la afirmación de la Dra. Gerada, me pregunto ¿Qué
se consigue con la aprobación de la Generalitat? Nada nuevo, puesto que
mediante otros fármacos ya se obtienen los resultados que se atribuyen al
cannabis, por el contrario: se trivializa el uso y el consumo de un
producto (droga) con efectos graves para la salud además de crear
dependencia; que siendo ilegal ya consumen cerca del 40 % de los jóvenes
españoles; beneficia a las oficinas de farmacia y a algunas
multinacionales y el Govern cumple una reivindicación que muchos hoy en el
gobiernos ya proponían en los años 70 del pasado siglo, todo muy propio de
un gobierno progresista, ponen todo el esfuerzo en luchar contra una mosca
y permite la entrada de un tiburón.
Con esta
aprobación aumenta la preocupación de muchos ciudadanos, a los que nos
cuesta entender se hagan campañas contra el tabaco y el alcohol y se
legalice el cannabis. Muchos nos planteamos “Ahora que por fin
estamos ganando la batalla contra el tabaco y el alcohol, corremos peligro
de minusvalorar el riesgo que presenta el cannabis”.
No olvidemos que hoy predominan en el mercado formas de cannabis
trasgénicos, más potente que el natural.
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