6. Luz y tinieblas
Miguel Rivilla San Martín
Jesucristo es la luz del mundo y
el mundo lo ha rechazado. Por eso el mundo está abocado a su perdición
eterna y está en poder del Maligno. Las fuerzas del mal se hacen presentes
en el mundo y lo esclavizan totalmente. Esto es ni más ni menos lo que se
denomina INFIERNO.
OBVIEDAD
Mientras vivimos en el mundo todos caminamos entre
luces y sombras. La luz proviene del sol. Sin él todo es oscuridad y
tinieblas. En el aspecto espiritual, Jesucristo es el verdadero sol de
justicia. De él, por ser Dios, proviene toda luz, amor, vida y salvación.
En la medida que Jesús se hace presente en el mundo, las tinieblas del
error, del mal, del pecado y de la muerte desaparecen y al contrario.
Esta realidad es aplicable a las personas, a la
sociedad, a las naciones y al mundo entero.
LA LUZ DE CRISTO EN LA BIBLIA
* En los textos sagrados del
A.T. se nos revela por medio de los
profetas la identidad y la
misión de Jesús, el Mesías, el Salvador.”EL pueblo que andaba en tinieblas
vio una gran luz. Los que habitan en tinieblas de muerte han visto brillar
la luz” (Is.9, 2). “Te voy a poner como luz para los gentiles, a fin de
que mi salvación llegue hasta el último confín de la tierra” (Is. 49,6).
”El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré? El Señor es la
defensa de mi vida. ¿Quién me hará temblar?” (Salmo 27, 1). “Tu palabra es
lámpara para mis pasos y luz para mi sendero” (Salmo 119, 105).
* Más abundantes y explícitos son los
textos del N.T. referidos
a Cristo en su misión e identidad. “Yo soy la luz del mundo. Quien me
sigue no anda en tinieblas, sino que tiene la luz de la vida”. Al
comunicar los ángeles la buena noticia del nacimiento de Jesús dice el
evangelio: “La gloria de Dios les envolvió con su luz” (Lc 2, 9). El
anciano Simeón coge en sus brazos al niño que sus padres presentan en el
templo y exclama: “Es la luz para iluminar a las naciones y gloria de tu
pueblo Israel” (Lc 2, 32). “En él (el Verbo) estaba la vida y la vida era
la luz de los hombres. Y la luz brilló en las tinieblas y las tinieblas no
la recibieron” (Jn 1, 4-5). “La luz vino al mundo y los hombres
prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Ahí está
la condenación. El que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que
su maldad no sea descubierta y condenada. Pero el que camina en la verdad,
busca la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios” (Jn
3, 21-23).
LOS CRISTIANOS DEBEMOS SER LUZ EN EL MUNDO
Clara es la enseñanza de Jesús
al respecto. Dirigiéndose a sus seguidores les enseña: “Vosotros sois la
luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad puesta sobre un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino para
ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así
vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den
gloria a vuestro Padre que está en el cielo” (Mt 5, 13-16).
Continuando la misma enseñanza de Jesús,
los apóstoles son también
explícitos con los cristianos: “Hubo un tiempo en que estabais en las
tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz,
ya que el fruto de la luz se halla en todo lo que es bueno, justo y
verdadero” (Ef 5, 8-9).
“No tendréis fallos ni reproche y seréis hijos de Dios
en medio de una raza descarriada y pervertida.
Debéis brillar entre ellos como las estrellas que alumbran el firmamento”
(Flp 2,15). “Dios os llamó de las tinieblas a una luz admirable” (1Pe
2,9).
LENGUAJE DE LA IGLESIA
Muy abundante y expresivo es el lenguaje, calcado sobre
la Biblia, que usa la Iglesia en su liturgia a propósito de la luz.
En el Credo niceno proclama acerca de Jesucristo, que
es “luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero”. Al impetrar la
purificación del alma de los difuntos en el canon de la misa reza:
“Admítelos, Señor a contemplar la luz de tu rostro” y en el recuerdo
póstumo por sus fieles les desea a todos “Brille Señor, sobre ellos la luz
eterna”.
CARENCIA DE LUZ EN NUESTRO MUNDO
El mundo de hoy, como el de ayer y el de siempre, en
líneas generales, ha rechazado la luz de Dios, a Jesucristo, su enseñanza,
su ejemplo, su muerte y resurrección , su salvación. Vive de espaldas a
Dios y camina en las tinieblas del error , de la increencia, de la
corrupción, del pecado, de la muerte eterna y de la condenación.
No
caben aquí palabras edulcoradas. Sin Dios, este mundo está abocado a su
perdición eterna y está en poder del Maligno. No hay salvación
fuera de Jesucristo y al rechazar
libre y conscientemente a Jesús, que es
Luz, Camino, Verdad y Vida,
permanece al borde de su propia autodestrucción.
Al
faltar la luz de la fe, el mundo se materializa, se corrompe y se hace
sentina de todos los pecados. Si no hay conversión, no hay
salvación posible. Las fuerzas del
mal se hacen presentes en el mundo y lo esclavizan totalmente. Esto es ni
más ni menos lo que se denomina
INFIERNO.
Vivir libre y conscientemente SIN DIOS, rechazando al único Dios vivo y
verdadero, a su Hijo único Jesucristo, a su Santo Espíritu y a la Iglesia
obra y esposa de Cristo.
EL INFIERNO
El rechazo de Dios, de su Palabra , de su salvación, de
la única Iglesia fundada por Cristo sobre Pedro, sume a los hombres en la
oscuridad, en las tinieblas del error, del ateismo, de la corrupción.
El Dios Padre es suplantado por el dios
mamona, por el dios poder, por el dios del sexo sin compromiso, por el
dios de la técnica, de la ciencia, del progreso, por el dios creado por
manos humanas. La ley de Dios
se borra del corazón y de la mente de los humanos y se suplanta por las
leyes humanas del laicismo, del ateismo, promovidos por la masonería y
fuerzas demoníacas.
Esta situación conduce paulatina e inexorablemente a la
idolatría, al ateismo y a las mismas puertas del infierno. ¡No, nadie
piense que es un cuento o invención de los curas, para asustar a niños o
personas incultas¡ Nada más cierto y verdadero.
LA EXISTENCIA DEL INFIERNO ES UNA VERDAD DE FE
Esta verdad ha sido revelada
por Dios en la Biblia, enseñada
a lo largo de los siglos por la Iglesia
católica, confesada por la
tradición de los Padres apostólicos, creída
por los fieles cristianos desde siempre, mostrada
por la Sma. Virgen de Fátima a los tres pastorcitos y confirmada
por multitud de visiones, revelaciones y apariciones a santos y santas del
calendario como Sta. Teresa de Avila, S. Juan Bosco, P. Pío de Pieltracina,
y explicada por doctores, teólogos de todos los tiempos.
Son totalmente FALSAS Y ENGAÑOSAS estas o parecidas
afirmaciones, que algunos propagan, ante el silencio cómplice de algún que
otro pastor de la Iglesia, con la anuencia de algún seudo teólogo o de
algún progre de salón:
*Todo el mundo se salva. *El infierno no existe. *Si
existe, está vacío, pues Dios es muy bueno. *El infierno NO ES ETERNO. *El
papa Juan Pablo II dijo que no existe el infierno.
Ahora bien, lo que es CIERTO es que
jamás la Iglesia católica ni ningún papa o teólogo ha enseñado que
ninguna persona concreta —ni el mismo Judas— esté condenado.
Termino con los versos del célebre soneto a Jesús
crucificado. El autor o autora, desconocido, refiriéndose al Crucificado
escribió: Aunque no hubiese cielo yo te amara/ y aunque no hubiese
infierno te temiera/. No me tienes que dar porque te quiera/, pues aunque
lo que espero no esperara/, lo mismo que te quiero te quisiera.
Hagámoslos nuestros y estaremos en camino de
justificación. No estaremos nunca nerviosos oigamos lo que oigamos sobre
el infierno, tema no grato para ninguna audiencia.
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