3. El lobby feroz
Miguel Rivilla San Martín
El lobby homosexual avanza en casi todo el globo,
implacable y feroz, apoyado por fuerzas poderosas y ocultas, para acabar
con toda oposición a su proyecto antinatural.
Si todavía hay algún ingenuo que piensa que el
colectivo gay español va a quedarse satisfecho, tras el reconocimiento
definitivo en las Cortes del mal dicho “matrimonio homosexual”, ya puede
ir aparcando su ingenuidad.
Según Periodista Digital (2 /5/ 05)
“Ake Green, pastor protestante sueco, ha sido
encarcelado por criticar los matrimonios homosexuales”.
El lobby homosexual avanza en casi todo el globo, implacable y feroz,
apoyado por fuerzas poderosas y ocultas, para acabar con toda oposición a
su proyecto antinatural.
Las diversas iglesias, la católica, la protestante, la
judía, la mahometana y demás congregaciones cristianas, con todos sus
ministros van a correr idéntica suerte, si se empeñan, con la Biblia en la
mano y el sentido común y la razón en sus cabezas, oponerse al poderoso
—aunque minoritario— lobby gay.
No valdrá apelar a la revelación divina, a la Biblia,
ni al derecho a la libre expresión, ni a la inmensa mayoría que resiste a
comulgar con ruedas de molino, ni al derecho de los ministros (sacerdotes,
rabinos, pastores, mulás, etc.) a predicar a sus fieles; ni tampoco el
derecho de los niños a tener un padre y una madre. ¡Nada de esto¡...
Todos los derechos están de parte de los gays y
lesbianas. Los oponentes —aunque sean la inmensa mayoría— habrá que
taparles la boca y recluirlos en la cárcel para que nunca más se atrevan a
hacer frente al lobby feroz.
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