5. Ratzinger,
pastor universal
Josefa Romo
Con dolor y por obediencia, pero con gozo por ser
ocasión para ahondar en la Teología, abandonó Joseph Ratzinger su
ministerio pastoral de diácono entre los niños y los jóvenes y pasó a ser
profesor del Seminario...
Con dolor y por obediencia, pero con
gozo por ser ocasión para ahondar en la Teología, abandonó
Joseph Ratzinger su ministerio
pastoral de diácono entre los niños y los jóvenes y pasó a ser profesor
del Seminario.
Con sacrificio y por obediencia cuando
esperaba descansar, pero con la alegría de servir a Jesucristo, el que
fuera cardenal Ratzinger ha aceptado ser el Pastor Universal de las almas,
encontrando, sin buscarlo, la oportunidad de apacentar a todos los
católicos con alimentos de honda y sana doctrina. Como Santo
Tomás de Aquino, se hizo sabio
mediante la oración, la reflexión y el estudio intenso.
Sí,
Benedicto XVI es el gran Papa que
necesitábamos después de Juan Pablo II. Testigo fiel del Evangelio, ha
dado pruebas sobradas de amor a Cristo y, como a Pedro,
le ha pedido, a través de los cardenales y en su interior, que apaciente a
sus corderos y ovejas.
Antes
que continuar al servicio del Tercer Reich, aquel joven alemán , humilde
pero fuerte, prefirió exponerse a ser fusilado desertando del ejército de
Hitler, que conducía a
Alemania y al mundo a una gran ruina espiritual y moral.
“No hay mayor amor que dar la vida”,
y el Papa ha demostrado que el amor inunda su ser.
Ahora Benedicto XVI
sabe que tiene sobre sí la misión de pastorear a los fieles de la Iglesia
y librarnos de los estragos de la nueva dictadura del relativismo, ansiosa
por infiltrarse hasta en la quilla de la barca de Pedro
y hundirla si pudiera. Dios nos colocado en buenas manos. Por eso, le
bendigo y le doy gracias.
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