5. Dios lo primero
Miguel Rivilla San Martín
Muy pocos
son los cristianos que colocan a Dios lo primero y en el centro de sus
vidas. Parece que se han olvidado del primer mandamiento del Decálogo:
“Amarás a Dios sobre todas las cosas”.
Aún los mejores creyente suelen portarse cicateramente
con Dios, su Padre. No ignoran que todo lo que son y todo lo que tienen se
lo deben a El, autor de la vida y dador de todo bien. Saben que antes que
ellos existiesen y amasen a Dios, él tuvo la iniciativa y les amó primero,
llamándoles a la existencia.
Conocen que Dios Padre les hizo hijos adoptivos suyos
por el sacramento del bautismo. Que Dios Hijo, Jesucristo, se encarnó,
padeció, murió y resucitó por ellos. Que Dios, Espíritu Santo, habita en
ellos por la gracia santificante. Que están llamados a formar parte de la
familia divina, la Sma. Trinidad, a vivir su misma vida divina por siempre
y a heredar todos los bienes sobrenaturales, en su casa del cielo.
Pues bien, todo esto es olvidado o pospuesto, por la
mayor parte de los cristianos, cuando dan de lado o vuelven la espalda a
Dios en sus vidas. Acuden a él sólo cuando le necesitan y muy pocos son
los que colocan a Dios lo primero y en el centro de sus vidas. Parece que
se han olvidado del primer mandamiento del Decálogo: “Amarás a Dios sobre
todas las cosas”.
He aquí un motivo serio de reflexión para cuantos se
toman en serio su fe y el sentido último de sus vidas. Mientras algo o
alguien, desplace a Dios, ocupando lo primero en sus vidas, algo
importante está fallando.
|