5. La inquisición
gay (III)
Juan Bacigaluppi / Noticias Globales
Canadá: Persecución anunciada. Extorsión
gubernamental. Los obispos no callan. Pecadores públicos.
El voto de
confianza del 18 de mayo benefició al gobierno del liberal Paul Martin,
por el voto de dos legisladores pro-gay. Sería inminente la sanción de la
ley de redefinición del matrimonio, que crearía la figura de “matrimonio
homosexual”. El Bloque de parlamentarios de Quebec, fue “comprado” por el
gobierno, otorgando a esa provincia más dinero público, lo que restó
fuerzas a quienes se oponen al proyecto.
Persecución
anunciada
El gobierno
canadiense admitió oficialmente que el proyecto de ley de “matrimonio
homosexual”, no contempla ninguna garantía para aquellos que estén en
desacuerdo con la redefinición de matrimonio. El ministro de justicia del
gobierno federal, Irwin Cotler, en vísperas del tratamiento de la ley, se
refirió especialmente con las confesiones religiosas que se nieguen a
“casar “ a homosexuales.
Como
informamos, ante legislaciones provinciales similares al proyecto nacional
en discusión (C-38), varios funcionarios municipales de Newfoundland,
Manitoba, British Columbia y Saskatchewan renunciaron ante el ultimátum
que les obligaba a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo
según las leyes de esas provincias, y el obispo de Calgary, Mons. Fred
Henry fue acusado de atentar contra los derechos humanos por su prédica
contraria al proyecto nacional, (vid. NG 694, 695).
Derek Rogusky,
vice-presidente de la asociación avangélica Focus on the Family, declaró
que, “como están las cosas, los miembros de las confesiones cristianas
serían llevados masivamente a los estrados judiciales”, por no aceptar los
llamados “matrimonios “ entre homosexuales.
Persecución
instalada
En el mismo
orden de cosas, poniendo en evidencia una persecución que se agudizará si
se sanciona la ley federal, la Corte de Apelaciones de British Columbia,
rechazó el recurso del Dr. Chris Kempling, que fue suspendido en su cargo
de consejero escolar, sin goce de sueldo, por el superintendente de
escuelas del distrito, por escribir en un diario en contra del proyecto
federal de matrimonio homosexual. Kempling apeló a la corte basándose en
derecho a la libre expresión y su derecho a la libertad religiosa, que en
teoría se encontraban protegidos por la ley. (vid NG 712, 713).
Según la
Corte el ex-consejero no puede recurrir a la Carta de Derechos Humanos,
reclamando por su libertad religiosa, ya que sus escritos contrarios a la
legalización de uniones homosexuales, “son discriminatorios y atentan en
su totalidad en contra el sistema de educación pública”, y que eso hace
que no pueda ocupar cargos en dicho sistema.
Días antes,
la corte de derechos humanos del estado de Saskatchewan, condenó a William
Whatcott, por distribuir panfletos contra el proyecto federal a una multa
de 17.500 dólares. Su acción fue calificada como “crimen de odio”. Los
volantes decían: “La homosexualidad es pecado”.
Extorsión
gubernamental
A principios
de junio el obispo de Calgary, Fred Henry presentó su testimonio contrario
al proyecto C-38 en la Cámara de los Comunes y fue intimidado con la
amenaza, por parte de los representantes del gobierno, que quienes
(asociaciones y personas) se opusieran a la ley perderían su estatus
especial de “actividades de caridad”, que los beneficia en el pago de
impuestos.
Los obispos
no callan
A pesar de
eso, también a principios de junio volvió a intervenir la Conferencia
Episcopal, que en estos últimos seis meses lo ha hecho al menos diez
veces.
El documento
consta de 13 puntos; había sido presentado al Parlamento unos días antes.
Recoge una serie de hechos ocurridos hasta ahora en los estados en los que
rigen leyes de matrimonio homosexual, similares al proyecto de ley
nacional.
“El proyecto
de ley de redefinición del matrimonio, aceptando el llamado matrimonio
entre homosexuales, sienta las bases para un estado totalitario”, dice la
declaración, “porque atenta contra la libertad de conciencia, la libertad
religiosa y la libertad de expresión”.
Transcribimos
algunas de sus partes:
“Cuando la
sociedad rechaza la primacía de la ley natural en su ordenamiento legal,
el resultado no es otro que el caos y el desorden social, y está poniendo
las bases para un estado totalitario, como nos enseña la historia del
siglo XX”.
“A los
dirigentes y los miembros de los grupos religiosos se les ha conculcado ya
el derecho a enseñar y predicar la verdad sobre el matrimonio y la
homosexualidad, de acuerdo con su conciencia y sus creencias religiosas”
“Una
asociación de beneficencia, tiene una causa judicial ante un tribunal de
derechos humanos, porque se negó a alquilar sus instalaciones para la
celebración de un “matrimonio” (entre homosexuales), incompatible con las
convicciones religiosas de su fe”
“Los
funcionarios civiles que celebran matrimonios, en las provincias y
territorios de Canadá que tiene ese tipo de leyes, no están protegidos por
la ley en cuanto a su libertad de conciencia y su libertad religiosa y se
han visto obligados a renunciar o a presidir ceremonias irreconciliables
con sus convicciones personales”.
“El gobierno
federal ha amenazado a las confesiones religiosas, y no ha asegurado que
éstas no serán penalizadas privándolas de su ‘charitable status’, si no
aceptan la redefinición de matrimonio”.
Pecadores
públicos
Mons. Fred
Henry, declaró también, que los legisladores que voten a favor del
proyecto C-38, serán excluidos de la comunión, como todos los “notorios
pecadores públicos”, por ejemplo aquellos que han votado a favor de la
liberalización del aborto. Lo mismo había afirmado en su audiencia en el
Parlamento al ser interpelado por un legislador que no esconde su
condición gay.
El mismo
Henry propuso que si el gobierno quiere legislar beneficios para personas
del mismo sexo que viven bajo un mismo techo, lo haga sin discriminar.
Legislar a
favor de la orientación homosexual es discriminatorio -dijo-, “hay muchas
situaciones en las que no interviene la orientación sexual que merecerían
ser contempladas”, por ejemplo, una nieta que cuide de su abuela y en ello
invierta su vida. “Ni matrimonio homosexual, ni uniones civiles”, propuso
Henry, “se podría reconocer una figura como ‘relaciones interdependientes
entre adultos’, que no implique el uso del sexo”.
Según Life
Site, como informamos, preocupa particularmente a los políticos que la
Jerarquía de la Iglesia haya insistido en la doctrina común y universal,
según la cual los católicos no deben volver a elegir a aquellos
legisladores que hayan votado leyes inicuas. De allí los intentos del
apóstata Paul Martin y su gobierno de acallar a los obispos católicos.
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