8. A los clásicos
anticatólicos
María Del Carmen Obregón Amores
A los clásicos anticatólicos, los casi cinco millones
de personas que acudieron a los funerales de Juan Pablo II se les
“atragantaron”, no se explican el poder de convocatoria de este pontífice
ni de su Iglesia.
A los clásicos anticatólicos, los casi cinco millones
de personas que acudieron a los funerales de Juan Pablo II se les
“atragantaron”, no se explican el poder de convocatoria de este pontífice
ni de su Iglesia, pese a la campaña de permanente acoso y derribo hacia
ella. Apelan a las riquezas Vaticanas, que realmente son artísticas, pero
callan el inmenso bien humanitario y espiritual que ejercen entre los
pobres los 200,000 misioneros que hay esparcidos por el mundo, 20,000 de
ellos, españoles, mayoría mujeres, que atienden las necesidades de pueblos
enteros en los más ignotos lugares, atendiendo a enfermos de sida,
leprosos, en hospitales, escuelas, etc., todo por seguir el Mensaje de
amor de Cristo, predicando su Reino en este mundo. No existe institución
que trabaje más por los desfavorecidos. A ver qué partido, sindicato u ONG
ofrece tal magnitud de ayuda a tiempo completo y gratuitamente.
Y qué decir del futuro San Juan Pablo II: 133 paises
visitados, 5 de esos viajes fueron a España, en Manila llegó a concentrar
a cuatro millones de jóvenes, ha canonizado a 477 nuevos santos, escrito 3
libros y 14 Encíclicas. Ha sido el primer Papa en visitar una sinagoga y
una mezquita. En 26 años y cinco meses, ha ganado el cariño de la
humanidad. Fue Carol Wojtyla un gran precursor de la utilización de los
modernos medios de comunicación para la evangelización. La guía de su vida
fue Cristo, la Virgen María y la adoración Eucarística, la fidelidad a la
Tradición y a los Evangelios. Sufrió los totalitarismos nazi y comunista.
Trabajó varios años de picapedrero en una cantera, quedó huérfano muy
pequeño y fue gran aficionado al teatro. Una anécdota: se encontraba el
día del cónclave donde sería elegido 264 sucesor de San Pedro a 40
kilómetros del Vaticano con el coche averiado. Hizo auto-stop, lo recogió
un camionero.
Le dio tiempo justo para entrar el último como elector
Papal. Saldría como Juan Pablo II.
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