9. Gracias Polonia
Miguel Rivilla San Martín
Orgullosos pueden estar sus compatriotas, los polacos,
por este su insigne compatriota y agradecidos todos los demás por todo lo
que su vida y muerte ha supuesto para mejora de nuestro mundo.
La mayoría de los ciudadanos del mundo seríamos
incapaces de recordar los nombres de más de media docena de polacos
célebres, que a lo largo de los siglos han pasado a la Historia como
eximias personalidades, dignas de recordarse para siempre.
Entre los polacos universales y que pocos humanos
olvidarán, está el nombre de Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II, que ha
presidido la Iglesia católica a lo largo de 26 años.
Quede para los historiadores la tarea de relatar y
destacar con detalle la ingente labor que este polaco insigne ha realizado
en favor de la humanidad entera.
A los demás nos quedará para siempre en la memoria los
constantes esfuerzos y muchos viajes que realizó por los cinco continentes
en favor de la paz, la convivencia, la libertad y el entendimiento entre
los distintos pueblos de la tierra, sin distinción de razas, lenguas,
cultura o religión.
Un hombre grande y santo para la Iglesia. Un gigante
para el mundo. Un padre para los jóvenes. Un valedor de los pobres y
oprimidos. Un defensor de los derechos humanos. Un infatigable apóstol del
ecumenismo. Un referente obligado para los alejados de Dios. Un regalo de
la Providencia al mundo y un héroe nacional para su pueblo.
Orgullosos pueden estar sus compatriotas, los polacos,
por este su insigne compatriota y agradecidos todos los demás por todo lo
que su vida y muerte ha supuesto para mejora de nuestro mundo. ¡Gracias
Polonia¡.
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