3. El tolerante laicismo europeo
Miguel Rivilla San Martín
Ha saltado a la luz pública otro caso, no menos
significativo, de cómo se las gastan en Europa los laicistas de turno.
Cuando aún no se ha disipado de la memoria del español
bien informado el injusto atropello cometido contra el parlamentario
italiano, señor Botiglione, desposeído de su cargo por ser coherente con
sus convicciones cristianas, respecto al comportamiento inmoral de los
homosexuales, ha saltado a la luz pública otro caso, no menos
significativo, de cómo se las gastan en Europa los laicistas de turno.
Me refiero a la joven ministra —36 años y cuatro
hijos—, del Opus, Ruth Kelly, titular de Educación en el gabinete del
laborista Blair, que sufre una cacería mediática por su vinculación a la
Obra.
“Es uno de los escándalos políticos más extraños de la
historia reciente”, sentenció The Guardian. Todo por manifestar que jamás
aceptará las carteras de Sanidad o Desarrollo Internacional porque
entrarían en conflicto con sus convicciones católicas sobre aborto y
planificación familiar.
Al reflexionar sobre este caso, el lector no sale de su
asombro. Bien por la valerosa y coherente actitud pública de la ministra
católica Nelly o por la incoherencia de aquellos que alardean de
pluralismo y tolerancia y luego tan sectarios se muestran con los
católicos. Ésta es la Europa de las libertades, de la tolerancia, del
pluralismo, de la masonería a la que se invita a los católicos españoles a
dar nuestra incondicional adhesión. NO CUENTEN CON MI VOTO.
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