1. Seguir los sabios
consejos de Don Quijote
Jesús Domingo Martínez
Una de las propuestas sobre la reforma educativa es la
de sustituir el término "repetición" por el de "permanencia de un año más
en el curso".
Parece que desde el Gobierno nos quieren dotar a los
docentes de un vocabulario propio, pues he leído que una de las propuestas
sobre la reforma educativa es la de sustituir el término "repetición" por
el de "permanencia de un año más en el curso". No sé qué pretenden pero
dudo mucho que contribuya a la dignificación de la profesión ni a mejorar
el resultado escolar.
Se imaginan a el tutor de un alumno que en junio dijera
a unos padres: “Miren, su hijo tiene unas buenas facultades cognoscitivas,
presenta un buen nivel de adaptación al entorno y no se le detecta ninguna
actitud negativa. No obstante, se ha observado durante el curso una
actitud muy pasiva ante el trabajo, por lo que la junta de evaluación ha
decidido no hacer de momento ninguna adaptación curricular, pero sí que
permanezca un año más en el curso para facilitar su maduración”.
No sé cuál será el grado de extrañeza de los padres,
pero seguro que el tutor procurará tranquilizarles con palabras más o
menos como las siguientes: “No, no es grave, lo que pasa es que el niño es
un poco vago y tiene que repetir”. Menos mal.
Parece que a los del Ministerio les da miedo llamar a
las cosas por su nombre. Este gobierno nos está acostumbrando a ello con
términos edulcorantes como: preembrión por embriones en los primeros
estadios de desarrollo; interrupción voluntaria del embarazo por aborto;
muerte digna por eutanasia; bebé medicamento o diagnóstico
preimplantacional por eugenesia;... Con lo que se pretende esconder una
realidad. Volviendo al caso de la educación nos preguntamos, ¿no habíamos
quedado en que los que tenían que mejorar el léxico eran los alumnos y no
los profesores?
En el centenario del Quijote vienen a cuento unas
palabras que Cervantes pone en boca de Don Quijote “Los hijos, señor, son
pedazos de las entrañas de sus padres, y así, se han de querer, o buenos o
malos que sean, como se quieren las almas que nos dan vida, a los padres
toca el encaminarlos desde pequeños por los pasos de la virtud, de la
buena crianza y de las buenas costumbres, para que cuando grandes sean
báculo de la vejez de los padres y gloria de su prosperidad”. Por qué no
procurar seguir las acertados consejos de Don Quijote y pongámonos padres,
profesores y administraciones, a trabajar juntos llamando las cosas por su
nombre. Señora Ministra, repetir es repetir y la mejor manera de mejorar
la educación está en querer a los hijos/alumnos, en la exigencia necesaria
y, por supuesto, utilizando los recursos pedagógicos adecuados a cada
caso.
|