2. Violencia de
género
Miguel Rivilla San Martín
Quizá las causas profundas de la violencia de género
estén en la carencia de unos valores espirituales y religiosos de tantas
parejas.
Con una frecuencia llamativa, casi un día sí y otro
también, los diversos medios dan puntual noticia de los malos tratos, con
resultado de muerte, producidos por la así llamada violencia de género, en
la que las víctimas son preferentemente mujeres.
El último caso acaecido, la joven de 25 años en
Córdoba, muerta a causa de la violencia de su ex novio, y que ya suman la
cifra de 104 víctimas en toda España, en lo que va de año. Al parecer, ni
el aumento de penas del Código Penal, ni las denuncias en juzgados y
comisarías, ni las medidas precautorias de los jueces para alejar del
domicilio a los violentos, ni las pulseras electrónicas, logran frenar
esta lacra vergonzosa.
Quizá las causas profundas de tales comportamientos
estén en la carencia de unos valores espirituales y religiosos de tantas
parejas, que entienden la convivencia con el otro sexo como una suerte de
lotería, nula preparación y sin compromisos serios.
Si algún lector se sintiese aludido, le brindo a que
medite unas palabras de un autor ignoto y que trascribo:”Cuida mucho de
hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta sus bellas lágrimas .La mujer
salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de
la cabeza para ser superior; sino del costado para ser igual, debajo del
hombro para ser querida y adentro del alma para ser siempre amada”
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