2. Los que creemos
en la familia estamos llamados a presentarla con valentía, sin miedo a ser
perseguidos
México estrena hoy su primer «Día de la Familia». Para
entender las implicaciones de esta celebración, El Observador ha
entrevistado a monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Matehuala y
presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar.
¿Qué puntos básicos de
coincidencia tienen entre sí el Día de la Familia, tal como ha sido
propuesto en el plano civil, y los objetivos de la Comisión Episcopal para
la Pastoral de la Familia? Ha habido armonía de doctrina en cuanto al
matrimonio, la familia y la vida. Concretamente, en relación a la familia,
se pretende promover la familia natural, fundamentada en el matrimonio, o
sea en los esposos que se convierten en padres con sus hijos.
Ahora bien, como Iglesia no
podemos quedarnos ajenos; por el contrario, se trata de aprovechar la
ocasión para una genuina valoración de la familia como Dios la ha querido.
¿Cómo promueve la CEM esta
celebración? ¿Se espera una buena respuesta del pueblo? A la CEM le toca
sólo hacer labor subsidiaria, ofreciendo material y sugerencias; pero
corresponde a cada obispo en su diócesis, ayudado por los agentes de
pastoral familiar que tenga, la realización de actividades concretas. Ya
me he enterado de algunos preparativos; por ejemplo, marchas festivas con
toda la familia y que culminen en la Eucaristía.
¿Podría darse una reacción en
contra del Día de la Familia por parte de feministas y suscitadores en
general del abortismo y de los «matrimonios» homosexuales —entre otras
aberraciones—, así como por parte de cierta prensa virulenta de izquierda?
Desde luego que se puede dar; pero es el reto: no podemos quedarnos
callados, dejando que otros, que son minoría, asuman más presencia y
fuerza. Los que creemos en la familia natural, fundamentada en el
matrimonio, estamos llamados a presentarla con valentía y convicción, sin
miedo a ser perseguidos. Lo más que podrán hacer es difamar o quitar la
vida, pero entonces la ganamos para la vida eterna.
¿Beneficia, perjudica o nada
importa que el Día de la Familia sea celebrado dos días antes del Día
Internacional de la Mujer? Cuando se nos pidieron sugerencias de la
ubicación del Día, nosotros presentábamos la opción del domingo posterior
a Navidad, en que se celebra la Fiesta de la Sagrada Familia; pero se nos
dijo que esas fechas estaban saturadas y no facilitaban esta celebración
que se pretendía. Como quiera que sea, depende de la postura y mentalidad
con que se asuma la celebración: mientras que para unos pueda beneficiar,
otros lo podrán considerar como algo nocivo y con mucho veneno.
¿Es compatible la iniciación
este mismo día de una campaña gubernamental «contra la homofobia», en la
que más que llamar a una tolerancia de la homosexualidad se hace una
apología de ésta? La persona homosexual tiene dignidad como cualquier
persona, por el hecho de ser persona, y debe ser acogida con respeto,
evitando todo signo de discriminación injusta. Pero hay que distinguir
entre la persona y su inclinación y, por otro lado, los actos
homosexuales; estos últimos son siempre reprobables.
Es imposible tratar como igual
lo que no lo es: una cosa es el matrimonio fundamentado en la relación
heterosexual de varón y mujer y otra muy diferente las uniones de personas
del mismo sexo. Por eso el énfasis del enfoque basado en la relación de un
hombre y una mujer que forman una pareja, que se casan y procrean hijos,
es insoportable para los homosexuales, pues lo interpretan como
discriminación. Sin embargo, la discriminación es de los homosexuales
hacia la familia auténtica. Por eso es un contrasentido una campaña contra
la homofobia, por el ataque a la raíz de la familia que lleva consigo.
|