1. Dignidad humana o eutanasia
Jesús Domingo Martínez
En este aspecto se debe una aclaración: Una cosa es el
derecho a suspender un tratamiento inútil en un enfermo terminal y otra el
presunto derecho al suicidio.
El gobierno socialista dice que no tiene intención de
aprobar la eutanasia, aunque hay noticias contradictorias (al mismo tiempo
que el Ministro de Justicia dice que no, en el gabinete de presidencia
tienen documentos en los que se afirma que se aprobará el próximo año),
sino de abrir un debate sobre ella. Lo que se está produciendo con este no
pero si, con películas y con participación en los programas de la tele
basura, no es un verdadero debate sino una casi tomadura de pelo. Si para
justificar la eutanasia se apela al derecho a una muerte digna, la primera
pregunta debe ser si existen muertes indignas y si es la muerte o la vida
lo que es digno o indigno.
En este aspecto se debe una aclaración: Una cosa es el
derecho a suspender un tratamiento inútil en un enfermo terminal y otra el
presunto derecho al suicidio. Si queremos hablar de lo primero, olvidemos
a Sampedro (y ya de paso a Mar adentro). Entre otras cosas, porque, si
basamos el debate en Sampedro, quienes pueden verse amenazados por el
sambenito de que "su vida no es digna" no son ya sólo los enfermos
terminales, sino también los tetrapléjicos o cualquiera que por vejez o
enfermedad sea una carga para los otros.
La Constitución Europea, que acabamos de votar en el
pasado referéndum, pone como primero de sus valores la dignidad humana.
Claro que depende de qué entendamos por dignidad, porque hay
civilizaciones que consideran digno el tiro de gracia o el suicidarse (o
matar) por cuestiones de honor. Hay otras que entienden que la dignidad es
inherente a la vida humana y no se anula por actos deshonrosos o por
circunstancias "humillantes" como la enfermedad. En estas civilizaciones
el suicidio se entiende como un acto de debilidad, no se alaba como un
acto digno. El debate debería estar en si estamos de acuerdo en suspender
un tratamiento inútil (que muchos estamos de acuerdo en el sí, pues no
presenta inconveniente éticos), o abrir el derecho al suicidio y poder
eliminar a todos los enfermos que consideremos sean una carga (eutanasia).
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