6. Estrellas
radiofónicas
Miguel Rivilla San Martín
Hoy en España necesitamos de profesionales honrados y
sinceros que defiendan ideas y no intereses personales o partidistas.
Nadie sobra en las ondas, si es honrado consigo mismo y se esfuerza en ser
siempre sincero.
Los internautas que navegan por las corrientes
procelosas de la red de redes, perciben que las aguas están un tanto
revueltas. Las alabanzas y descalificaciones de algunos directores de
programas, estrellas radiofónicas, están a la orden del día.
Dan lugar a discusiones apasionadas en pro o en contra,
algo parecido a lo que sucede entre los hinchas y rivales de ciertos
equipos de fútbol.
Es de alabar este interés del españolito de a pie por
temas que trascienden lo deportivo, lo lúdico o el mero divertimiento.
Loado sea cuando se hace con moderación y sin recurrir a insultos
personales o institucionales.
El oyente inteligente no se fija tanto
en quién trasmite, ni siquiera cómo trasmite. Se fija principalmente en lo
que oye y lo valora si es conforme o no a la realidad.
Es tiempo de abandonar personalismos —yo con fulano, yo con mengano, yo
con zutano— y quedarse con los valores positivos, de bien común y
fundamentales, trasmitidos por sea quien sea. Caiga o no simpático.
Hoy en España necesitamos de profesionales honrados y
sinceros que defiendan ideas y no intereses personales o partidistas.
Nadie sobra en las ondas, si es honrado consigo mismo y se esfuerza en ser
siempre sincero.
La pregunta del millón es: ¿Dónde está este mirlo
blanco?.
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