8. El cantautor
Roberto Bignoli nos cuenta sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud
ZENIT.org
"A través de la música, siembro la semilla... Y si
Dios quiere, dará frutos"
Se acerca la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia,
en Alemania. Una vez más, para tantos jóvenes, representará una etapa
significativa en su camino de fe.
Con este propósito, ZENIT ha querido entrevistar al
cantautor católico Roberto Bignoli, que ha tenido el gozo de ser parte
como artista de algunas Jornadas Mundiales de la Juventud de los años
pasados.
Roberto, que es un portador de handicap, ha vivido de
niño la experiencia de la pobreza y la enfermedad, para pasara
sucesivamente a aquella de la droga y la cárcel. Pero después, el amor por
Cristo ha cambiado radicalmente su vida, indicándole un camino nuevo.
¿Qué
recuerdos tienes de tu participación en las precedentes Jornadas Mundiales
de la Juventud?
Roberto
Bignoli: La primera vez que he
participado en la JMJ como artista ha sido en el 1997 en París, con una
serie de conciertos en varias plazas, ferias y estadios. En el 2000, en
Roma he tenido un concierto en Tor Vergata para los voluntarios de la JMJ.
En el 2002 en Toronto, he sido parte de un largo tours que se ha concluido
con una presentación en la vigilia con el Santo Padre. En todas la JMJ,
aquello que me ha impresionado ha sido la presencia de tantos jóvenes
unidos por un ideal.
No todos son asiduos frecuentadores de realidades
religiosas o movimientos, pero acogen esta ocasión para vivir una
experiencia nueva de enriquecimiento interior. He visto siempre mucho
respeto y amor por el Santo Padre. Los jóvenes lo acogen con sinceridad y
entusiasmo, en cuanto ven en él un auténtico testigo del Amor, de la
Esperanza, de la Fe en Jesucristo y en el Evangelio.
¿Qué significado puede tener, en la vida de un joven,
la participación en estos encuentros con el Papa?
Roberto
Bignoli: Creo que ninguno puede
quedarse indiferente de frente a una presencia comprometedora. El Papa
entra directamente a lo profundo del alma. He visto jóvenes conmoverse,
reir, manifestar actitudes de grande solidaridad y de sensibilidad, el
gozo de estar juntos y compartir las propias experiencias de vida y fe
junto a otros jóvenes.
Todo esto deja huellas. Así pues, algunos la cultivan y
otros prefieren esperar, teniéndolo como pequeños tesoros dentro de sí.
Otros se avergüenzan de manifestar aquello que han sentido y percibido.
Pero seguramente en el corazón de cada joven se ha sembrado una semilla de
esperanza.
¿Cuándo
escuchas al Papa, como te sientes?
Roberto
Bignoli: Escucho al Papa y me parece
escuchar un Padre bueno. Un gran "papá" para todos los jóvenes. He tenido
la gracia de encontrarlo 4 veces en mi camino y ha sido siempre una gran
emoción
En él he notado una fuerte presencia sobrenatural. Sus
ojos llenos de luz, su sonrisa y su rostro comunican cuanto su
espiritualidad es auténtica y su presencia es verdaderamente gracia y
amor. Te sientes acogido, te sientes comprendido. Pero, sobretodo, te
sientes amado por lo que eres.
Es como si el Santo Padre te viera dentro y te dijera:
te amo porque eres así. Es esta la sensación que prueban los jóvenes
durante la JMJ. El Papa transmite a ellos el infinito amor de Cristo.
¿En que
modo tus conciertos son un momento de diálogo con los jóvenes?
Roberto
Bignoli: Me gusta definirlos:
conciertos-testimonio. No se limitan solamente a las canciones, sino
prevén el contarles mi experiencia de vida y conversión. A menudo, después
del concierto, algunos jóvenes se acercan para hablarme y se instaura con
ellos una relación de auténtico diálogo. A veces suceden episodios
maravillosos, inesperados.
Por ejemplo, recuerdo con emoción lo sucedido después
de un concierto en la cárcel de Panamá. Los prisioneros eran todos jóvenes
entre 14 y 20 años. Estos jóvenes, al final quisieron orar conmigo. Han
demostrado cuánto mi testimonio ha sido importante para ellos por su
situación y para afrontar los problemas con esperanza.
En general, la relación con los jóvenes no se agota con
el final del concierto. Muchos me escriben por e-mail. Con muchos ha
nacido una amista y todavía hoy continúa.
¿La
música puede verdaderamente ayudar a los jóvenes y ofrecerles un mensaje
de esperanza?
Roberto
Bignoli: Hoy la música se puede
considerar un gran medio de comunicación, en grado de llegar al corazón de
tantos jóvenes. Por esta razón, creo que sea fundamental proponer
canciones con mensajes y valores.
Personalmente, me esfuerzo por afrontar la temática del
Evangelio, o de recordar la importancia de la solidaridad y de la oración.
Con pequeños pasos, busco de ayudar a los jóvenes a entender que no se
vive sólo de pan, sino que hay mucho más en la vida de todo hombre.
A través de la música, trato de sembrar la semilla. Y
si Dios quiere, darán fruto. Es esto el significado que trato de dar a mi
actividad artística, junto a mi manager que es la Providencia.
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