4. Problemas por el
cannabis
Jesús Domingo Martínez
Los síntomas del consumo de cannabis, según el mismo
medio, son: “pérdida de memoria, apatía, disminución de la concentración y
cansancio”. ¿Es el momento de exaltar las virtudes terapéuticas de un
producto que, además de crear adición, tiene tantos puntos negativos?
Hace unos días se hizo público el informe sobre la
drogadicción en el que se aseguraba que el inicio de consumo de drogas se
sitúa entre los 16 años. Una cuestión sobre la que llamó la atención el
presidente de UNAD, quien asegura que el fenómeno de las drogodependencias
está en permanente cambio y sigue siendo “uno de los principales problemas
de la salud pública” de España.
El mismo presidente se quejaba de que sigue creciendo
el consumo de drogas entre la población juvenil de España, sin que nadie
lo impida. La proporción de menores de 16 años en programas asistenciales
ha aumentado, así como el número de mujeres. El estudio constata que la
edad de inicio de consumo de drogas se sitúa entre los 16 y los 25 años,
pero casi tres de cada diez personas drogodependientes se iniciaron, con
cannabis, antes de los 16 años.
El último informe sobre drogas realizado en Cataluña
constata un aumento del consumo de marihuana. “Los jóvenes comienzan a
pedir tratamiento médico por los efectos de fumar cannabis”, decía en
titular un medio de comunicación catalán. Los síntomas del consumo de
cannabis, según el mismo medio, son: “pérdida de memoria, apatía,
disminución de la concentración y cansancio”. Éstas son algunas de las
causas por las que los jóvenes han comenzado a pedir tratamiento médico
por consumo de cannabis.
Con respecto a los alumnos de secundaria se decía “Es
paradigmático que algunos institutos ya no organizan cenas o viajes de fin
de curso por la evidencia de los consumos de este producto y que, a raíz
de determinados hechos muy concretos, se genere una alarma que es difícil
de integrar en un contexto sobrecargado de dificultades como son los
institutos de enseñanza secundaria, sobre todo los públicos”.
Hablando del cannabis, la tendencia, también según el
informe catalán, es que “crece el número de los que consumen a diario y
este consumo aumenta los fines de semana. Se está convirtiendo en una
sustancia polifuncional: está en todos los ambientes, contextos y
estilos”. En el mismo contexto se reafirma que en Cataluña “Si antes beber
alcohol o fumar cannabis se iniciaba a los 17-18 años, ahora es a los
14-15 años”.
Ante esta situación nos preguntamos ¿Es conveniente
trivializar el cannabis? ¿Es el momento de exaltar las virtudes
terapéuticas de un producto que, además de crear adición, tiene tantos
puntos negativos? ¿Disponen las autoridades sanitarias de estos informes?
En caso afirmativo ¿Qué es realmente lo que les mueve a permitir se
dispense en farmacias? Aún cuando pueda ser importante como terapéutico,
ante los datos facilitados por estos informes ¿es el momento de
trivializar el consumo de canabis o las autoridades miran para otra parte?
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