4. Entre el tema y
el problema
María Velázquez Dorantes
Lamentablemente los medios de información están
confundiendo la libre expresión periodística con la intromisión en la vida
personal e íntima.
El quehacer de los medios de comunicación, pero sobre
todo de aquellos quienes se encuentran como responsables de la difusión
para el conocimiento de la información, es decir, de los comunicadores,
hoy en día debe incrementarse bajo la función ética, la cual exponga en
ella el conocimiento moral y axiológico de la persona.
La decadencia del trabajo periodístico en cuento a la
relación humana y el sentimiento de humanidad se hace más presente, al no
saber distinguir entre el tema y el problema, es decir, una cosas es el
trabajo periodístico para obtener la nota y otra muy aparte es el problema
que sólo incluye al individuo que está otorgando la nota.
La morbosidad de los hechos sociales que se muestran a
través de los medios de comunicación, está recayendo a un barranco de anti-valores
y falta de respeto para la dignidad humana; la vida humana no es diversión
de nadie ni para nadie, la forma deshumanizadora con la cual se lleva a
cabo el tratamiento de los problemas noticiosos, sólo produce buitres
informativos, que se pasan las horas rascando la piel de su objetivo,
hasta ver en ella la gota de sangre que les dé la información más
oportuna.
Lamentablemente los medios de información —porque no se
les puede llamar medios de comunicación, debido a que en estas
circunstancias no se encuentran en estado común con los demás seres
humanos—, están confundiendo la libre expresión periodística con la
intromisión en la vida personal e íntima. Han hecho de este derecho una
desvalorización de integridad del hombre, se han burlado de los estados de
salud y los problemas psicológicos de aquellos que muestran una
confidencia, hacen uso y desuso de la vida personal como cualquier juguete
que se vende en una televisora o en una plana periodística.
Hoy existen problemas tan reales y críticos que merecen
un poco de mayor interés, pero atrozmente el circulo informativo se está
viciando tanto, que poco le importa lo que humanamente esté sucediendo. El
mercantilismo, producto de un capitalismo extremo, pareciera que sólo
construye medios de información mecánicos incluyendo al hombre que hace
uso de ellos y ante estos acontecimientos, ¿qué podemos hacer? Reflexionar
sobre el valor ético de los profesionales del campo de información e
invitar a los profesionales de la comunicación a entablar un campo donde
la acción sensible se desarrolle mucho más que la material, pero sobre
todo que el público receptor exija distinción entre el tema y el problema.
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